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La crisis económica derivada de la emergencia sanitaria provocada por la COVID-19 ha hecho que la morosidad de las familias aumente de forma significativa y podría ascender hasta los 160.000 millones a finales de año.

Miguel Arimont, fundador y CEO de LEM Loan eMarket, explica las diferencias entre la crisis económica de 2008, que era estructural, frente a la actual, "que refleja un problema de oferta y demanda" como consecuencia de las restricciones para contener la pandemia.

La tasa de morosidad se encuentra actualmente, según datos del Banco de España, en el 4,5%. Desde LEM Loan eMarket esperan que este porcentaje se duplique a finales de este año, aunque sin llegar a los máximos que se dieron en la anterior crisis económica, cuando la tasa de morosidad alcanzó hasta el 12%.

La crisis económica derivada de la emergencia sanitaria provocada por la Covid-19 ha hecho que la morosidad de las familias aumente de forma significativa. En concreto, Miguel Arimont, fundador y CEO de LEM Loan eMarket sitúa este debe en 79.000 millones de euros. "Si tenemos en cuenta que según informes de la prestigiosa consultora Prime Yield y el BCE, esta morosidad post-covid puede ascender hasta los 160.000 millones aproximadamente", apunta.

Para el experto "no es descabellado pensar que ello va vinculado a la tasa de morosidad y que se podría incrementar alrededor de aproximadamente entre el 7% y el 8%".

Una crisis diferente

El experto explica las diferencias, con la última gran crisis de la morosidad, la que se originó a partir de la crisis de 2008, cuando estos niveles alcanzaron casi los 200.000 millones de euros.

"Esta crisis es existencialmente diferente a la crisis vivida en el 2008, en cuanto a que dicha crisis, entre otras circunstancias fue una crisis financiera/bancaria, originada por las entidades financieras que prestaban dinero a personas que luego no podían pagarlas", explica Arimont.

El experto señala que la crisis actual es una crisis de oferta y demanda, existente porque debido a la pandemia y las restricciones de movilidad, "muchos comerciantes no han podido ofrecer sus productos y servicios y, a su vez, la demanda se veía afectada por la misma razón", explica.

Por ello, Arimont considera que la "vuelta a la normalidad" es en términos económicos una recuperación de la oferta y la demanda. "Por ello, la morosidad está menos afectada, aunque como en todas las crisis económicas el incremento será muy importante", opina.

¿A quién afectará más esta morosidad?

"La pandemia ha afectado a todos los niveles, pero quizás el sector de la restauración y todas las actividades que rodean el turismo son los que desafortunadamente han sido más afectados", opina Arimont.

En este sentido, como consecuencia de la pandemia, la distancia social y las dinámicas de teletrabajo, hay "muchos locales vacíos en alquiler o venta", según señala el experto. "Todos estos locales son de gente que no han podido aguantar financieramente, ni con las ayudas y moratorias todos estos meses de parón", explica. Por ello, desde LEM esperan un "incremento en la cartera que gestionamos, ya que es un buen momento para invertir en deuda".

"En cuanto a las oficinas, está por ver un poco la reacción del mercado", opina el experto, quien añade que "las personas prefieren tener una oficina, acudir a ella, y relacionarnos cara a cara", ya que "es una necesidad intrínsecamente humana que tenemos".

Con respecto a las viviendas, Arimont considera que "naturalmente que se verán afectadas, pero ello es consecuencia del impacto en las oficinas y locales". "La gente se verá con dificultades para hacer frente a sus responsabilidades hipotecarias, porque están en ERTE, han perdido su trabajo, o directamente no han podido sobrevivir tantos meses de parón", concluye.