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MADRID. El cofundador de Greenpeace y ex presidente de Greenpeace Canadá y director internacional de la organización a nivel internacional durante más de 35 años, Patrick Moore, alertó este jueves de que si el Gobierno español finalmente decide cerrar la central nuclear de Santa María de Garoña "se quedará atrás" e irá en contra de la tendencia mundial.

   Así, Moore destacó que las nucleares son las energías "del futuro" y como demostración la mayor parte de países del mundo apuestan por su construcción, como es el caso de Estados Unidos, que tiene hasta 17 propuestas; Canadá, ocho; Eslovaquia; Italia; Suecia; Finlandia; China; Rusia; o la India, entre otros. "España tiene la oportunidad de ir hacia delante", indicó.

   Además, aseveró que la energía nuclear "está probado que es segura" y comentó que el desastre nuclear de Chernóbil fue por culpa de un "grave error" en su diseño. A su juicio, intentaron ahorrar costes en la construcción de la central y no se ha vuelto a repetir ningún incidente de esas magnitudes.

   En este sentido, explicó que la energía nuclear no contamina, no emite CO2 a la atmósfera, mientras que los combustibles fósiles son los responsables de más del 40 por ciento de la emisión de gases contaminantes a la atmósfera. "Las renovables no pueden abastecer toda la demanda energética. Hay días que tienes viento y otros que no", puntualizó.

   En cuanto al almacenamiento de residuos radioactivos, Moore comentó que "nunca nadie ha sido perjudicado" por estos y que no suponen un problema si se almacenan de forma segura, mediante estructuras de hormigón reforzado y acero.

   "Si se corroen estos contenedores se dañan los residuos y entonces pueden resultar peligrosos. Por eso es importante construir bien los contenedores", apuntó, al tiempo que señaló, no obstante, que si en el momento en el que se construyeron las pirámides de Egipto se hubieran introducido residuos en almacenamientos con estas característas, "permanecerían intactos".

   "La energía nuclear es el logro científico de la humanidad. No entiendo por qué la izquierda europea y los ecologistas están en contra. Están equivocados al cuestionar la seguridad de las centrales nucleares. Además, se trata de un sentimiento antinuclear muy político", concluyó.