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NUEVA YORK, 30 Oct. (del corresponsal de EUROPA PRESS, Emilio López Romero).   Varias agencias gubernamentales de Estados Unidos siguen trabajando en un plan de rescate hipotecario para ayudar a millones de familias afectadas por la crisis a pagar sus cuotas, y para el que está previsto que se destinen 50.000 millones de dólares de los 700.000 millones de dólares del plan de rescate aprobado hace varias semanas para hacer frente a la grave crisis financiera internacional.

   Las últimas estadísticas de la Asociación de Banca Hipotecaria de Estados Unidos son devastadoras. Más de cuatro millones de familias llevan al menos un mes de retraso en el pago de sus hipotecas hasta el pasado mes de junio, y otro medio millón de personas se han  visto obligadas a iniciar los trámites para iniciar el proceso de ejecución hipotecaria, el paso previo a la pérdida de sus viviendas.

   Las agencias que están trabajando en este plan de rescate, anunciado hace unos meses por la Casa Blanca, son el Departamento del Tesoro y la Corporación Federal de Garantía de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés), y su intención es garantizar unos 500.000 millones de dólares en préstamos hipotecarios, según informa la prensa local.

   El proyecto plantea la posibilidad de convertir los préstamos en "hipotecas a largo plazo costeables y sostenibles" para que las familias puedan hacer frente al pago de las cuotas, según explicó Sheila Bair, directora ejecutiva de la FDIC, quien precisó que podrían beneficiarse tres millones de personas y que una de las opciones que se barajan sería mantener los tipos de interés bajos durante cinco años.

   La crisis hipotecaria fue el germen del caos financiero de Wall Street, que ha costado miles de millones de dólares a los inversores estadounidenses y ha colocado al país al borde de una profunda recesión. Precisamente hoy se ha conocido que la economía estadounidense sufrió una contracción del 0,3% en el tercer trimestre del año, lo que supone el mayor descenso del PIB desde el tercer trimestre de 2001.

RECETAS DE LOS CANDIDATOS.

   Por su parte, los dos candidatos presidenciales han ofrecido sus propias recetas. El republicano John McCain anunció que si gana las elecciones ordenará al Tesoro destinar parte de los fondos del plan de rescate de Wall Street y un nuevo fondo de la Administración Federal de Vivienda de 300.000 millones de dólares a adquirir préstamos hipotecarios problemáticos para ayudar a las familias a librarse del embargo.

   Por su parte, el candidato demócrata, Barack Obama, ha propuesto una moratoria de tres meses para las viviendas que vayan a ser embargadas y modificaciones en el sistema crediticio para que los contribuyentes que pagan una hipoteca puedan acogerse a un sistema de deducciones fiscales del 10% a la hora de pagar sus impuestos.

   De hecho, en un guiño a muchos posibles votantes de clase media que están sufriendo los efectos de la crisis, el senador por Illinois se preguntó recientemente por qué el Congreso aprobó de forma tan rápida el plan de rescate de Wall Street y no hace lo mismo con un plan para ayudar a las familias a pagar sus hipotecas. "Si no lo hace pronto, lo haré yo como presidente", advirtió.

   La Casa Blanca anunció a comienzos de este año este nuevo plan de rescate hipotecario para ayudar a las familias a afrontar el pago de las cuotas, conocido como 'Proyect Lifeline', por el que se permitiría "congelar" durante un mes los procesos de embargo, y que estaría disponible no sólo para las hipotecas de alto riesgo o 'subprime'.

   Han pasado ocho meses desde que la Administración Bush hizo público el anuncio y ni el Senado ni la Cámara de Representantes han avanzado en su aprobación. Mientras, la tasa de morosidad en Estados Unidos sigue escalando posiciones y en el segundo trimestre del año se elevó al 6,41%, el ratio más alto en la historia del país.