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  NUEVA YORK, 29 Ene. (del corresponsal de EUROPA PRESS, Emilio López Romero).   Los empleados y ejecutivos de las instituciones financieras de Wall Street recibieron el año pasado un total de 18.400 millones de dólares (casi 14.100 millones de euros) en concepto de 'bonus', un 44% menos que en 2007, según se desprende de un informe del fiscal de cuentas del estado de Nueva York, Thomas DiNapoli.

   "Este recorte del 44% supone para el estado de Nueva York dejar de percibir 1.000 millones de dólares en concepto de impuestos y otros 275 millones para la ciudad de Nueva York", indicó DiNapoli, quien precisó que antes de que comenzara la crisis financiera los impuestos a Wall Street representaban el 20% del total recaudado por el estado y el 12% por la ciudad.

   El fiscal de cuentas también precisó que desde octubre de 2007 a diciembre de 2008 un total de 19.200 ejecutivos perdieron su puesto de trabajo en Wall Street, donde en la actualidad trabajan 168.600 personas que el año pasado recibieron una media de 112.000 dólares en concepto de retribuciones variables.

   DiNapoli reconoció que el plan de rescate de Wall Street de 700.000 millones de dólares aprobado por la Casa Blanca en septiembre pasado ayudó a varias instituciones a evitar la bancarrota, aunque decenas de miles de personas perdieron sus empleos, tras lo cual aseguró que es "dolorosamente obvio" que  2009 probablemente también será un "año difícil" para el sector financiero.

   A principios de año siete de las grandes instituciones financieras del país tenían sus sedes centrales en el 'downtown' de la ciudad de Nueva York, mientras que en la actualidad dos de esos bancos han sido comprados por sus competidores, uno se fue a la bancarrota y otros dos acabaron convirtiéndose en banca comercial.

"TRANSPARENCIA Y RESPONSABILIDAD

   El programa de alivio de activos problemáticos, conocido como TARP por sus siglas en inglés, impone restricciones a los bonus que pueden percibir los altos ejecutivos de Wall Street, algunos de los cuales incluso renunciaron voluntariamente a ellos, pero no recoge ningún tipo de limitación a las empresas para remunerar a sus empleados medios con retribuciones variables.

   El fiscal recordó que miles de millones de dólares se han invertido para estabilizar a las instituciones financieras y hay nuevos planes para ayudar al sistema bancario, por lo que hace falta una "mayor transparencia y responsabilidad" en el uso de esos fondos. "Cada centavo cuenta y los contribuyentes tienen derecho a saber si su dinero se usa para comprar jets, pagar dividendos o bonus", indicó.

   El plan de rescate fue diseñado por Henry Paulson, secretario del Tesoro de la Administración Bush, y contó con el apoyo de los entonces candidatos Barack Obama y John McCain, pero desde un primer momento fue rechazado mayoritariamente por la población, que no veía con buenos ojos que gran parte de sus impuestos fueran a parar a manos de los bancos de Wall Street.

   A la impopularidad del plan no han ayudado noticias como el plan de uno de los bancos de comprar un  nuevo jet de 50 millones de dólares, proyecto que canceló tras recibir una llamada de la Casa Blanca, o el ejecutivo de otra compañía que gastó 1,2 millones de dólares en la decoración de su despacho, que finalmente perdió su trabajo y se comprometió a devolver el dinero.

   Los 350.000 millones de dólares correspondientes a la segunda parte de ese plan fueron aprobados recientemente por el Congreso, después de que Obama y su equipo de asesores económicos criticaran abiertamente la falta de control al uso que se dio a los primeros 350.000 millones de dólares, y se comprometieran a emplearos en frenar la ola de embargos hipotecarios.