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La alianza municipal entre Barcelona y París se pone de manifiesto con el encuentro mantenido entre las alcaldesas Ada Colau y Anne Hidalgo para poner en común estrategias para afrontar los retos de la vivienda y la gentrificación, el cambio climático y la innovación a las grandes ciudades.

La reunión coincide con la cumbre de innovación digital Fab City Summit 2018, un acontecimiento de referencia para las ciudades productivas y la fabricación digital, que buscan en la innovación el impulso hacia un modelo urbano autosuficiente y sostenible.

Un modelo que también plantea cómo asumir las amenazas de la especulación global, la proliferación de los pisos turísticos, el incremento abusivo de los precios del alquiler y la carencia de hogares asequibles para evitar la expulsión de los vecinos y las vecinas de las ciudades.

Ante esta problemática, Barcelona y París se unen en la declaración "Ciudades por la vivienda adecuada", una iniciativa amparada por Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (UCLG, por la denominación inglesa), que se presentará en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York la próxima semana y que tiene el apoyo otras grandes ciudades en todo el mundo, ciudades globales que se enfrentan a los mismos desafíos en materia de vivienda. Una de estas ciudades es Londres, una adhesión que ya escenificaron Colau y el alcalde londinense, Sadiq Khan.

París, ejemplo de políticas de vivienda

En este sentido y tal como ha destacado la alcaldesa de Barcelona, París es un ejemplo de políticas de vivienda asequible y de regulación del mercado inmobiliario. Medidas como la reserva del 30% de las promociones a vivienda de protección oficial han sido reproducidas en Barcelona recientemente, con el fin de reducir las desigualdades en el acceso a un hogar digno.

Los intereses comunes de las alcaldesas también se aplican en la lucha contra el cambio climático, una problemática que afecta especialmente las ciudades y que requiere el esfuerzo institucional, empresarial y ciudadano para mitigar los efectos.

Tanto Barcelona como París son miembros de la red de ciudades por el clima C40, que recientemente impulsó una iniciativa para pedir a la Comisión Europea que cumpla el Acuerdo de París sobre la restricción de las emisiones nocivas y sobre la limitación del aumento de la temperatura.

En conjunto, Barcelona y París impulsan una transformación de la ciudad que apueste por la autosuficiencia, la innovación social y la producción local, que preserve el tejido vecinal y que reduzca la huella ecológica.

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