Inmodiario

Que los británicos con menor poder adquisitivo, que viven de alquiler social, puedan convertirse en propietarios de la vivienda pagando una cantidad muy rebajada. Esa es una de las grandes bazas con las que el primer ministro británico, David Cameron, se ha desmarcado para tratar de atraer el voto de una clase social que, a la vista de las encuestas, no parece muy decidida a renovar su confianza al político conservador.

No es algo muy novedoso. Ya hace  casi cuatro décadas lo llevó en su programa la líder conservadora Margaret Thatcher. Es el conocido como derecho de compra, que permitiría adquirir esas viviendas sociales a aquellas familias que llevan toda la vida viviendo en ellas.

El dato clave pasa por la rebaja que se aplica en ese precio de compra. En principio, parece que podría llegarse a un descuento de hasta el 65% sobre el precio de mercado de la zona.

En esta ocasión, la puesta en marcha de la medida vendría de la mano de la cesión por parte de los ayuntamientos, que serían forzados a deshacerse de las propiedades más caras de su parque inmobiliario para sustituirlas por otras más económicas.

En el fondo, lo que se busca es combatir el índice de propiedad inmobiliaria muy bajo existente entre los jóvenes de entre 25 y 35 años, precisamente los que, en su mayoría, tienen un menor poder adquisitivo.

Estas rebajas en la compra de estas viviendas vendrían precedidas de la supresión  del impuesto de sucesiones en aquellas propiedades con un valor igual o menor al millón de libras.

Cameron no hace sino rectificar algunas de las medidas aplicadas durante su mandato, como la limitación de las ayudas al alquiler de una vivienda.

En principio, tenían derecho a estas ayudas, gestionadas por los municipios, todo aquel inquilino mayor de 18 años de vivienda social o privada con ahorros inferiores a unos 20.000 euros.

De estas ayudas, quedan excluidos los estudiantes a tiempo completo y quienes viven en casa de un familiar. La cantidad se establece caso a caso en función de las circunstancias de cada persona, sus ingresos, el número de personas que viven en la casa y de familiares a cargo, y si hay habitaciones vacías en la vivienda.

Por lo general, estas ayudas a menores de 35 años sin hijos dependientes ya eran muy reducidas. Para viviendas de una habitación la prestación puede llegar a las 250 libras semanales como máximo (unos 1.070 euros al mes), o 290 libras a la semana cuando hay dos habitaciones.