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La primera operación de viviendas en cesión de uso, impulsada por el Departamento de Planificación Territorial, Vivienda y Transportes, que se materializará próximamente en San Sebastián mediante una fórmula cooperativa, dará este martes un nuevo paso, con el sorteo público de los pisos que serán adjudicados a un centenar de familias.

Se trata de una fórmula de colaboración público-privada, pionera en Euskadi, por la que las personas adjudicatarias se convierten en socias cooperativistas a través de una cuota de entrada y pagan un canon mensual.

De las más de 800 personas apuntadas inicialmente, han sido un total de 570 las que, cumpliendo los requisitos exigidos, integran el listado de admitidas para el sorteo, que establecerá el orden de elección entre quienes se han inscrito para vivir en el futuro edificio del barrio donostiarra de Txomin Enea, el primer punto de Euskadi en el que se implanta esta solución.

De aquí saldrán las 104 familias que formarán parte de esta cooperativa de viviendas, denominada Bizikide S. Coop. Las 5 viviendas restantes del total de 109 viviendas que componen el edificio están reservadas para personas con movilidad reducida y serán adjudicadas de forma directa en caso de que haya personas interesadas y cumplan los requisitos.

Los integrantes del listado son personas que, por su nivel socioeconómico medio, tienen dificultades para acceder al mercado libre pero, al mismo tiempo, cuentan con ingresos más elevados que la media de solicitantes de viviendas de alquiler protegido, lo que prioriza a otras familias en las adjudicaciones.

La solución impulsada por Vivienda para estos colectivos de rentas medias pasa por incorporar a esta nueva fórmula a personas o familias que carecen de una vivienda en propiedad y cuentan con ingresos inferiores a 39.000 euros anuales.

La especificidad de esta fórmula reside en la colaboración público privada, que supone la cesión por parte del Ejecutivo de una parcela de su propiedad, con cesión del derecho de uso del suelo por 75 años. El proyecto se adjudicó por medio de un concurso público en 2019, fecha desde la que la cooperativa Bizikide, gestionada por Grupo Arrasate, promueve el proyecto.

Una vez realizado el sorteo, se procederá al inicio de las obras este mismo año, que cuentan con la licencia de edificación del Ayuntamiento de San Sebastián desde octubre de 2020. Las viviendas, con trastero y garaje incluidos, tendrán de uno a cuatro dormitorios. Todas ellas serán exteriores, energéticamente sostenibles y han sido diseñadas para optimizar el aprovechamiento de sus espacios interiores.

Las personas adjudicatarias de una vivienda se convertirán en socias de la cooperativa, con el pago de una entrada de 1.000 euros y, tras analizar la solvencia económica, aportarán entre el 20 y el 25% del valor de la vivienda y los anejos. A partir de la entrega en cesión de uso de las viviendas, los socios y socias abonarán un canon mensual de 600 euros de media -variará en función de qué tipo de vivienda y anejos se adjudiquen a cada unidad convivencial-. Este será utilizado para amortizar el pago del préstamo para llevar a cabo la obra, realizar actuaciones de mantenimiento y afrontar los gastos de comunidad.

Se trata, según indican desde Bizikide, de una fórmula intermedia entre la propiedad y el alquiler que integra los elementos positivos de ambas alternativas. El viceconsejero de Vivienda, Pedro Jáuregui, explica que esta solución es "una opción ya implantada en diversos países europeos como Dinamarca y que supone una respuesta apropiada de vivienda asequible para personas con rentas medias que no encuentran acomodo ni en el mercado libre ni en el parque público de alquiler".