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Sareb redujo un 44% la cartera de préstamos recibida de las entidades financieras en crisis en los seis años transcurridos desde que las autoridades económicas le atribuyeron el mandato de desinvertir activos por un importe inicial de 50.781 millones de euros.

La compañía ha centrado su estrategia para los próximos años en la promoción inmobiliaria y en la aceleración del proceso de conversión de su cartera de préstamos dañados en inmuebles a través de daciones y ejecuciones. Sólo en 2018 se convirtieron 1.400 millones de euros de préstamos al promotor en inmuebles y se prevé alcanzar los 3.800 millones en 2020.

Al cierre de 2018, la compañía generó ingresos totales de 3.650 millones de euros, un 5% menos respecto a 2017, en un ejercicio marcado por la dispar evolución de las dos partes de la cartera, la gestión y desinversión de préstamos dañados y la venta de inmuebles.

En este sentido, Sareb alcanzó durante 2018 su cifra récord de venta de inmuebles, concretamente 21.152 unidades, un 12% más que el año anterior, e ingresó por esta actividad -y la gestión de inmuebles- un 19% más, hasta superar los 1.400 millones de euros.

Casi dos tercios de estas ventas, un 63%, proceden de la venta directa de viviendas, anejos, suelo e inmuebles terciarios. El grueso de las mismas se concentró en cuatro comunidades autónomas: Cataluña (18,6%), Comunidad Valenciana (17,3%), Andalucía (11,4%) y Madrid (10,3%).

El resto, 7.823 unidades fueron vendidas en el marco de los Planes de Dinamización de Ventas (PDV) que Sareb ha diseñado para ayudar a vender sus promociones a aquellos promotores inmobiliarios que tienen deudas con la compañía. De esta forma, los deudores obtienen liquidez para hacer frente a los compromisos de pago de sus préstamos con Sareb.

Una parte del crecimiento de las ventas de inmuebles registrado en 2018 cabe atribuirlo al dinamismo comercial mostrado por la entidad en el mercado minorista, donde desarrolló diferentes planes específicos de comercialización en provincias en las que Sareb mantiene parte de su cartera de inmuebles y que tradicionalmente han venido registrando menores niveles de actividad. Estos planes permitieron elevar un 68% las ventas en zonas como Castellón, Murcia o Tarragona.

Esta evolución contrasta con la parte de la cartera que está representada por préstamos inmobiliarios a los promotores, que sufrió un descenso de ingresos del 16%, hasta situarse en los 2.208 millones de euros.

Esta actividad se vio fuertemente afectada por las grandes operaciones que se han realizado en el mercado institucional y la elevada competencia, con unos altos niveles de descuento, a los que Sareb ha preferido no transaccionar. A este respecto, se ha apostado por transformar estos préstamos en inmuebles para preservar su valor económico.

Para el presidente de Sareb, Jaime Echegoyen, "2018 fue un ejercicio de gran exigencia por la fuerte concurrencia que se ha registrado en el mercado mayorista no solo en términos de volumen sino de precio, con unos niveles de descuento que la compañía no puede ni debe asumir".

"En los próximos años vamos a seguir priorizando la conversión de préstamos en inmuebles, unos activos mucho más líquidos, más fáciles de vender y que nos permitirán beneficiarnos de la consolidación del ciclo inmobiliario", añadió.

Esta operativa en el mercado de préstamos condicionó en 2018 no solo la caída de ingresos provenientes de la gestión y venta de préstamos sino también el resultado mismo del ejercicio, que fue negativo en 878 millones de euros, un 55% más respecto a 2017.

Durante 2018, Sareb soportó unos gastos operativos de 697 millones de euros, un 2% superiores al año anterior, asociados en su mayoría a la gestión y comercialización de activos (204 millones), el pago de tributos (217 millones) y costes de comunidades y mantenimiento (135 millones). Los gastos financieros en el año ascendieron a 658 millones de euros.

Balance 6 años

En los seis años transcurridos desde su creación, Sareb ha reducido su cartera global de activos financieros e inmobiliarios en 16.541 millones de euros, un tercio de los 50.781 millones que asumió en 2012 y 2013, como parte de la operación de reestructuración del sistema financiero.

En dicho período, Sareb ha vendido 85.500 inmuebles y ha aprobado la construcción de un total de 6.950 viviendas nuevas, mediante la finalización de proyectos que recibió sin terminar o a través de nuevos desarrollos inmobiliarios en zonas donde la oferta es limitada.

Los ingresos generados por estas desinversiones y por la gestión y venta de la cartera de préstamos le han permitido repagar un 30% de la deuda que emitió para adquirir los activos dañados a los bancos en crisis. Concretamente, la compañía ha amortizado 15.020 millones de euros de la deuda que cuenta con el aval del Estado español. Solo en 2018, Sareb canceló algo más de 2.100 millones de euros de dicha deuda.

La compañía prevé durante 2019 avanzar en dos de sus importantes proyectos, la venta de Témpore Properties, la socimi que promovió para canalizar el alquiler de vivienda residencial nueva y la creación de una alianza para la promoción inmobiliaria, a la que destinará activos por importe próximo a 800 millones de euros.

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