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El cambio de Gobierno no tiene por qué afectar a la marcha de Sareb ni los anuncios sobre una posible auditoría suponen ninguna preocupación, según ha declarado Jaime Echegoyen, presidente de la entidad, durante un almuerzo de prensa con el que ha concluído la cuarta y última jornada del XXXI Curso de Economía para Periodistas organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE).

Sareb, ha declarado Echegoyen, "tiene un carácter supranacional", en el sentido de que es un compromiso de España con la Comisión Europea y con las autoridades internacionales; por eso no piensa que vayan a producirse cambios notables en la empresa, ni le preocupa decisiones que puedan tomarse sobre su papel al frente de la misma. "Yo voy a trabajar todos los días, y lo único que interesa es la compañía".

El presidente ha negado también que se haya producido ningún contacto hasta el momento con la nueva ministra de Economía, Nadia Calviño. "Aún no he hablado con ella ni tengo el gusto de conocerla", decía, pero ha restado importancia a la eventualidad de una auditoría, ya que, si bien ha reconocido que "igual no hemos sido capaces en cinco años de explicar lo bastante nuestro modelo de negocio", ha añadido que este "es conocido por todo aquél que lo haya querido conocer. No conozco ninguna otra compañía en el mundo con esta red de seguimiento en instituciones públicas y privadas", recordando además que mandan un informe de actividad cada seis meses al Congreso de los Diputados.

En ese sentido, se ha mostrado más que dispuesto a reunirse con los representantes del nuevo Gobierno, pero recordando que el canal de comunicación más lógico es el FROB, que posee un 45,9% del accionariado.

Echegoyen ha declarado también que aún quedan diez años para que concluya el ciclo de vida previsto para el Sareb, y en ese tiempo, está convencido de que se devolverá el total de 51.000 millones de euros en bonos avalados por el Estado; hasta el momento se han devuelto 13.000 y "creo que al final del mandato vamos a dar un resultado positivo, cumpliendo con la comisión de deuda y con los intereses". Otra cosa son las ayudas que recibió para su creación de las entidades bancarias y el FROB, ya que ha advertido de que "no se pueden esperar grandes beneficios".

Siempre con la vista puesta en el plazo restante de diez años, Jaime Echegoyen no contempla un plan B que suponga un alargamiento de la vida de la entidad en el caso de que no se alcancen sus objetivos. "No creo en la utilidad de alargar una situación dándole una patada a la pelota, porque al final el tamaño de la pelota sigue siendo el mismo. Nuestro plan B es el trabajo de todos los días, como le pasa a la mayor parte de las compañías", concluía.