Inmodiario

Año y medio después de publicar el borrador y de que el documento se eternizara para su dictamen en el Consejo de Estado, la Sareb ya sabe a qué atenerse para valorar sus activos.

Al final, la circular emitida por el Banco de España apenas varías las grandes líneas de valoración que se incluían en el referido borrador, por lo que, una vez retasados los cientos de miles de activos, inmobiliarios y financieros, todo hace indicar que las pérdidas, motivadas por las minusvalías latentes, serán cuantiosas tanto en 2015 como en 2016.

El trabajo de retasar los inmuebles será ingente, ya que la circular definitiva no modificar la fecha límite del 31 de diciembre de 2016 para llevar a cabo esta labor. Por eso, para empezar, ya, entre octubre y diciembre de 2015, el banco malo presidido por Jaime Echegoyen deberá tener retasados al menos el 50% de los activos que permanecen en el balance, suficientemente representativos tanto en tipología como en localizaciones.

Serán unos 250.000 inmuebles, valorados hoy en más de 20.000 millones de euros. Los restantes 250.000 deberán estar retasados el 31 de diciembre de 2016. El más de medio de inmuebles se distribuyen en 100.000 activos inmobiliarios propiamente dichos y en unos 400.000 que sirven de garantía a 70.000 préstamos.

A partir de ahí, la gran incógnita a resolver es el alcance de las pérdidas que Sareb va a tener que reconocer, y que ya da por sentado al señalar que serán cubiertas con los 3.600 millones de deuda subordinada. De esta forma, los accionistas no pierden por un lado, al no tener que ir hacia una ampliación de capital, pero sí lo hacen por otros, al ser ellos -el Estado, los bancos y las aseguradoras- los que aportaron esa deuda subordinada.

En el centro de todas las miradas, esos préstamos sin garantía e impagados durante más de año y medio, que deberán ser valorados a cero. El volumen de estos préstamos sin garantías representa el 25% de los casi 40.000 millones de euros que Sareb pagó por 91.000 activos financieros

O sea, unos 10.000 activos, adquiridos por 10.000 millones susceptibles, en cualquier momento, de tener que ser provisionados en su totalidad, como ahora va a obligar el Banco de España. En 2014, solo se provisionaron por el 6% de las pérdidas.

Ya en 2012, la mayoría de esos préstamos sin garantía transferidos fueron clasificados por Sareb como subestándar o dudosos, con visos de aumentar ese 20% de préstamos financieros que Sareb adquirió ya vencidos.