Inmodiario

En la Sareb andan ojo avizor con el complicado asunto de las ocupaciones ilegales de sus viviendas. No desean ni por asomo que siente precedente la regularización que se acaba de llevar a cabo con los 40 pisos de un bloque de Sabadell que fue ocupado en abril de 2013, pero si se ha regularizado uno se podrían regularizar más.

Una llamada en toda regla para que esas miles de familias que se han quedado sin casa intenten conseguir un techo a través de esta vía. Las familias del bloque de Sabadell son las primeras que logran quedarse en el piso que ocuparon.

Desde que hace casi tres años se iniciara la campaña  impulsada por la Plataforma de Afectados por la Hipotecas (PAH) y diversos grupos Stop Desahucios, han sido treinta los bloques ocupados, y solo en cuatro de ellos –al margen del de Sabadell– se logró un acuerdo para el realojo de los ocupantes, aunque en otras viviendas, no en el piso ocupado. Así ha ocurrido en Manresa, Tarrasa y Madrid. Nueve de los edificios ocupados son propiedad de la Sareb, el banco malo. La última de estas operaciones se produjo la semana pasada en el municipio tarraconense de El Vendrell.

En la sociedad presidida por Belén Romana no quieren ni por asomo tener como interlocutor a estos colectivos, y se remiten, en el caso de Cataluña, al acuerdo alcanzado el pasado mes de julio por el que cedían 600 viviendas a la Generalitat para su gestión en alquiler social.

Por parte de los colectivos, la idea de que lo ocurrido en Sabadell siente precedente se ha convertido en objetivo prioritario. Y en esa línea se encuentra la reunión que el viernes 3 de octubre está previsto que mantengan el departamento catalán de Vivienda, dirigido por Carlos Sala, y representantes de la PAH, de cara a avanzar en detalles relativos a la cuantía de los alquileres sociales y también poner sobre la mesa la denuncias que Sareb ha interpuesto contra algunos de estos ocupantes.

El objetivo de estos colectivos es que acuerdos como el alcanzado por Sareb en Cataluña se produzcan en otras Comunidades Autónomas, como Madrid, Andalucía o Valencia, donde el banco malo dispone de más viviendas vacías, aunque, por el momento, no parece que los mismos se vayan a producir de manera inmediata.