Escritor y Formador inmobiliario. Arquitecto Técnico. Agente de la Propiedad Inmobiliaria. Correo...
Inmodiario

En relación con los acuerdos de comercialización  de las entidades bancarias españolas  con fondos extranjeros, de los derechos de venta de bienes inmuebles ya le he hablado en otros artículos, sobre todo en el titulado: Las entidades bancarias y las lentejas de Esaú, el rojo.

En el mismo  le hablaba de mi percepción acerca de ese tipo de acuerdos. La venta masiva de los derechos de exclusiva de venta -que no de los inmuebles- que conformaba la mayoría de aquellos, se asemeja en mi opinión  a la vieja historia judeo-babilónica de Esaú y el plato de lentejas. Y que ese tipo de venta de derechos, fuese una nueva versión de la historia que tan mal terminó para el rojo Idumeo. 

Finalizaba el artículo diciéndole que esas lentejas -los beneficios bancarios a corto plazo derivadas de esas ventas de derechos- terminarían atragantándonos a todos; esto es, a los propietarios (la Sareb entre ellos y también otras entidades bancarias), a los compradores  y a todo el sector inmobiliario... por el abuso de posición dominante en la que las superinmobiliarias que se estaban así formando, ejercerían sobre el resto de particulares, promotores independientes e intermediarios.

Veamos un ejemplo: La primera operación de la Sareb, la conocida con el nombre clave de BULL se hizo con un diseño tan extrafalario que manteniendo la Sareb una participación del 49% en el Fondo de Activos Bancario (FAB) creado ad hoc, asumió, en el caso  de que la venta posterior a terceros diese pérdidas, un porcentaje de las mismas de alrededor del 72%. Esto es, si hay beneficios gana el 49 % y si va mal, pierde el 72%. ¿Equilibrado, eh?

Seguro que hay más cosas y más razones y más… para haberlo hecho así, pero… el acuerdo tiene un punto de inquietud. Pues, si nos fijamos en el “novio” de la Sareb en esta operación Bull…  ¿qué negocio es ese para el fondo HIG Capital?: la adquisición del 51% de una empresa con inmuebles por valor de casi 102 millones de euros, con una parte de capital de casi 43 millones aportados por la misma Sareb, “sin intereses”, y el resto “con valores emitidos por el vehículo”, esto es, por la propia sociedad así creada. Y con una rentabilidad mínima asegurada… para HIG Capital. Y teniendo al estado como socio -la Sareb es pública-. Y con una fiscalidad mejorada respecto del resto de vendedores inmobiliarios -específica para los FAB-. Y para más feliz ventura para los afortunados intermediarios,  las comisiones de venta de esos inmuebles no serán para el fondo Bull (Sareb-HIG Capital), sino para la sociedad comercializadora de esos activos, Monthisa.

Los ganadores parecen claros.

Ojalá le salga bien a la Sareb esta operación y su plato se llene de lentejas. Y las siguientes, pues el modelo ha continuado. Pero no dejo de pensar en lo que le pasó al antaño orgulloso y próspero reino de los Idumeos: que, tras unos años -siglos- espléndidos,  finalmente se quedó olvidado en el desierto, con su capital, Petra, vacía.

Y mucho me temo que en este asunto, nosotros los contribuyentes -por lo del carácter público de la Sareb- , y nosotros, el resto de inmobiliarios ajenos a este tipo de operaciones entre bancos y fondos -por la competencia abrumadora de las nuevas superinmobiliarias- , nos quedaremos como los idumeos… de piedra.


 

Escritor y Formador inmobiliario. Arquitecto Técnico. Agente de la Propiedad Inmobiliaria. Correo...