Inmodiario

El Estado, a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), sigue dándole vueltas a su proceso de desinversión en Catalunya Banc. Tras dos intentos fallidos de venta se han vuelto a activar los mecanismos.

Si no se puede vender en su conjunto ya, vendámoslo poco a poco. Y en ello están. Se vende todo. Desde la gestión de sus activos inmobiliarios, como han hecho la mayoría de las entidades financieras, a la venta al por mayor de créditos hipotecarios.

En este sentido, los inversores de medio mundo, especialmente los fondos oportunistas ya han sido sondeados acerca de cuál es su parecer para comprar una vasta cartera de  créditos hipotecarios, valorados en 7.000 millones, por, pongamos un margen de entre 2.000 y 2.500 millones de euros. Y, claro, a un descuento así, de hasta el 70%, no le hace ascos nadie. En principio, el Estado barajaba obtener una cifra cercana a los 3.000 millones, pero quedará muy por debajo.

Así que se está a la espera de que el banco de inversión N+1, contratado por el FROB para esta operación, facilite a los interesados el libro de venta y los plazos para llevarla a cabo, para ver quién se lleva el gato al agua.

A este panal de rica miel acudirán esos nombres que empiezan a ser de sobra conocidos, como Cerberus, Apollo, Centerbridge o Kennedy Wilson. Los mismos fondos que han invertido más de 2.000 millones de euros en los últimos meses en quedarse con la gestión de las carteras inmobiliarias de las entidades financieras, y que ven en esta venta de préstamos una oportunidad de oro para ganar volumen y rentabilizar sus compras.

La venta de este paquete crediticia resulta crucial para la futura subasta de la entidad nacionalizada, tras los dos fiascos anteriores, ya que limpiaría de hipotecas problemáticas su balance y actuaría de reclamo para que los grandes bancos españoles hagan ofertas por el resto del grupo.

Además de esta cartera, Catalunya Banc está negociando la venta de sus oficinas fuera de Cataluña, por las que se ha interesado Apollo; su gestora inmobiliaria, que salvo sorpresa de última hora se adjudicarán Magic Real Estate y Blackstone; y una cartera de fallidos por valor de 1.600 millones de euros, dentro del Proyecto Cava.

Las hipotecas en venta representan casi la cuarta parte del total de la cartera de crédito a clientes de la entidad catalana nacionalizada.