Inmodiario

En los últimos días estamos asistiendo a una campaña de los agentes interesados, una más, en el sentido de que la construcción de viviendas ya ha tocado techo, de que no se puede construir menos, de que los precios ya no pueden bajar más. Lo de siempre, vamos. 

La patronal de los constructores, Seopan, o la aparición estelar de la presidenta de la Sareb, Belén Romana, en una entrevista de guante blanco en el diario El País, han servido para que todas estas hipótesis sobre el mercado inmobiliario, a corto y medio plazo, salgan de nuevo a escena.

Decía el presidente de Seopan, Julián Núñez, algo que llevo escuchando desde hace años, que en sitios como en Madrid hay un “déficit de viviendas” evidente, y que por ello es necesario construir más.

Esa podría ser una solución. Otra, que desde Seopan ni se plantean, es que las entidades financieras pongan en venta todos los pisos que tienen retenidos, confiando en poder venderlos en un futuro a un precio superior al que ahora podrían obtener.

Eso es lo que han debido pensar en el Banco Popular. Han lanzado una campaña, a través de su portal Aliseda, para anunciar que rebajan hasta un 30% más de 10.000 de sus viviendas. Pero, yendo a la letra pequeña de la promoción y viendo dónde se localizan estas viviendas, se observa cómo en Madrid, por ejemplo, apenas son 300 las unidades que se ofrecen, a pesar de ser una de las plazas con más activos.

Volviendo a la supuesta necesidad de construir viviendas, como sea, alude Núñez a que se tienen que edificar entre 200.000 y 250.000 al año porque sí, para alcanzar una velocidad de crucero sostenible. ¿Sostenible, para quien? Se tendrán que hacer las viviendas que realmente hagan falta, las que exista la certeza de que alguien las va a comprar. No hacer por hacer sin ton ni son y volver a acumular pisos vacíos y deudas impagables.

Hablando de construir, en esa entrevista a la presidenta de la Sareb, volvía a comentar, como ya hiciera hace tres meses, que en 2014 el banco malo iba a invertir 100 millones de euros en terminar 3.000 pisos que están a medio hacer con el objetivo, si puede ser de venderlos a minoristas o a mayoristas, muy interesados en este mercado.

Y todo esto teniendo en cuenta que la morosidad hipotecaria cada vez es mayor y que los potenciales compradores de viviendas, los más jóvenes de menos de 35 años, están destinados a convertirse en eternos mileuristas, como mucho.