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A la salida prematura, a finales del pasado verano, de Miguel Garicano como efímero director de Operaciones y Sistemas de Sareb, le  acaba de seguir la del mismísimo director general Walter de Luna, dos de los altos directivos que llegaron al banco malo procedentes de ING Real Estate Finance, y cuyas labores en esta sociedad chocaron desde el principio con la presidenta de la entidad Belén Romana. Rafael Piaget y Arturo Fernando, otros dos directivos que acompañaron a De Luna desde ING a Sareb, permanecen en sus cargos.

Curiosamente, ambas salidas han coincidido con dos sonoras llamadas de atención realizadas por los integrantes de la troika en relación a los problemas que se percibían en Sareb. La salida de Garicano se produjo semanas después de que un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) pusiera a Romana de los nervios. El documento daba un tirón de orejas a la Sareb por los precios, un tanto altos, a los que trataba de vender los activos, y le instaba a bajarlos, aunque ello echara por tierra las previsiones contempladas en el plan de negocios.

Y ayer, el cese de De Luna coincidía con el quinto y último informe sobre el rescate financiero de España, en el que, tras reconocer los progresos realizados, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo detallaban de manera prolija algunos de los aspectos mejorables por parte de la estrategia seguida hasta ahora por Sareb.

Al principio, las cosas fueron más o menos llevaderas, mientras se echaba a rodar la sociedad, pero las discrepancias empezaron a surgir pronto y dos fueron los motivos. Por un lado, una excesiva externalización de actividades, principalmente a empresas como la auditoria KPMG, que en muchos casos relegaba a un segundo plano el trabajo de algunas de las direcciones, y por otro, el ritmo de ventas y el precio de los activos.

De la noche a la mañana, dos personas que no se conocían de nada, son colocados al frente de un tinglado de cuidado. Como era el de poner en marcha una sociedad que, en un plazo de cuatro meses, iba a recibir casi 200.000 activos por valor de 50.781 millones de euros, de los que el 80% eran activos financieros y el 20% restante inmuebles de todo tipo.

Muchas viviendas, claro, pero también hoteles, oficinas y millones de metros cuadrados de suelo. Y con un único objetivo, el de proceder a su liquidación en un periodo de quince años, hasta 2027, y hacerlo tratando de obtener el máximo valor por ellos.

A partir de aquí, se empezó a formar el equipo. El FROB promovió a la Sareb a tres de sus directivos, el abogado del Estado Óscar García Maceiras, Miguel Ángel Gómez Gilabert y Orlando García, como secretario general, director financiero y director de Auditoría Interna, respectivamente.

Romana, por su parte, buscó la confianza en personas como Alfredo Guitart, promovido a responsable de la gestión de recursos, con el que había coincidido en la multinacional de telecomunicaciones Ono. Y De Luna convenció a varios de sus colaboradores en ING Real Estate para que le siguieran en esta nueva etapa en Sareb. Una veintena de directivos y altos cargos que fueron contratando a personal hasta formar una plantilla que, al cierre de 2013, rozaba los 200 empleados.