Inmodiario

Se viene hablando mucho del volumen de viviendas que nunca se llegarán a vender, un stock residual sobre el que algunos, como Sareb, barajan incluso la posibilidad de cortar por lo sano y proceder a su demolición, como una medida radical para no  seguir soportando sine die unas cuantiosas cargas fiscales.

Pero hasta ahora nadie había cuantificado cuántas viviendas invendibles hay en España. Bankinter lo ha hecho, para llegar a la conclusión de que hay unas 150.000 viviendas construidas durante el boom inmobiliario en promociones muy alejadas de las grandes ciudades, en zonas de costa con nulo atractivo turístico y en poblaciones fantasma que carecen de servicios básicos, cuya venta se antoja harto complicada. Ni ahora ni nunca.

Tras un crecimiento exponencial del stock de vivienda entre los años 2005 y 2009, el número de viviendas disponibles para la venta se ha estabilizado. Teniendo en cuenta la evolución reciente de la construcción y las ventas, desde aquellas 676.000 viviendas sin vender a finales de 2011, Bankinter, en su informe sobre el mercado inmobiliario español, cuantifica el stock de vivienda nueva a finales de 2013 se situará en unas 560.000 unidades.

Sin embargo, el volumen total de viviendas a la venta en el mercado es mayor en la práctica, ya que para estimar el stock real habría que añadir la oferta latente de vivienda de segunda mano, formada por aquellas casas cuyos propietarios están esperando a la recuperación de los precios para vender.

Además, el stock real debe contemplar los activos adjudicados, cuyo valor ascendería, según nuestras estimaciones basadas en las cifras publicadas por las diferentes entidades, a 100.000 millones de euros, de los que 50.781 millones corresponden a Sareb. Teniendo en cuenta que el 22% de su cartera son activos inmobiliarios y el 66% de dichos activos son viviendas terminadas, estimamos que el volumen total de viviendas adjudicadas se situaría en un rango de entre 160.000 y 180.000 unidades.

En consecuencia, el stock total al cierre de 2013 se puede estimar en unas 740.000 viviendas, cifra que se reducirá hasta las 630.000 a lo largo del año 2014. El lento ritmo de reducción del stock se caracterizará por un repunte de la demanda muy moderado, que contrasta con la parálisis de la actividad promotora.

El número de viviendas terminadas durante 2013 apenas alcanzará 60.000 unidades y se mantendrá en niveles muy similares durante los años 2014 y 2015. Esta escasez en la nueva producción de vivienda viene determinada por el reducido número de viviendas iniciadas (50.000 estimadas en 2013) y la caída en el número de visados de obra nueva hasta un mínimo histórico de 40.000 anuales.

A pesar de las débiles perspectivas que presenta el sector de la construcción, consideramos que no será necesario que el stock se reduzca de forma significativa para que se reactive la actividad promotora, porque el stock actual no se consumirá nunca, concluye la entidad financiera en su informe.