Inmodiario

Las viviendas posteriores a los años 80 presentan mejores condiciones para convertirse en inmuebles energéticamente eficientes que el resto del parque.

El catastro muestra que la mayor parte del parque (83,30%) es posterior a la década de 1950.

La sostenibilidad y el respeto al medioambiente son algunos de los objetivos que debemos marcarnos para cumplir como sociedad, tanto en el trabajo como en el transporte o la vivienda. Así lo establece la Agenda 2030 de Naciones Unidas en sus ODS. En concreto, el número 11 trata sobre localidades y comunidades sostenibles, el cual establece que hay que lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles.

En el plano de la vivienda este objetivo pasa, entre otros, por mejorar la eficiencia energética de los hogares, y para ello, éstos deben ser respetuosos con el medioambiente, así como estar dotados de materiales de construcción óptimos y sostenibles que permitan aprovechar la climatología, así como un buen aislamiento o pinturas permeables que permitan proteger la estructura de los edificios o promuevan el ahorro en calefacción y aire acondicionado.

Todo ello, influye en el precio de una vivienda, pero no es lo único, también lo es su año de construcción, en concreto si se realizó antes del franquismo o posterior. Pues las casas construidas antes de la década de los 50' tienen aspectos que hacen incrementar su valor, como su fachada con un estilo arquitectónico irrepetible y sus muros robustos.

Otro de los aspectos es su ubicación, pues cuanto más antigua es una casa más cerca del centro de la ciudad suele estar situada, además de la baja oferta que hay de este tipo de inmuebles, puesto que tal como reflejan los datos del catastro solo 2,17 millones de viviendas de España son previas a 1950 (12,70% del total), una cifra muy baja si se compara con todas las casas que se construyeron posteriormente a 1950, que alcanza el 83,30% del parque inmobiliario español.

A pesar de las dificultades para convertir en eficientes las viviendas anteriores a 1950 (fachadas protegidas que impiden aislar las fachadas por el exterior lo que se traduce en la alternativa de no aislar o perder parte de la superficie útil) su atractivo y su escasez hace que merezca la pena invertir en ellas.

Es el caso contrario de las viviendas construidas entre 1950 y 1980. Estas infraestructuras se construyeron con cemento aluminoso por su rapidez al fraguar y con el paso del tiempo algunas de ellas se han visto tremendamente deterioradas por la acción del calor y la humedad, produciendo alteraciones químicas hasta el punto de perder resistencia exigiendo así la sustitución de las partes dañadas, aunque debido a su ínfima calidad de construcción esto supone un gran coste relativo, casi más que derribar la vivienda y volver a levantarla.

A partir de esta fecha y hasta 2009, las viviendas vieron modificados los materiales para su construcción, aumentando así la rentabilidad para acometer reformas que incrementen la eficiencia energética, como por ejemplo la calidad de las estructuras y la obra básica; siendo estas suficientes para garantizar en un futuro posibles mejoras en el aislamiento térmico y acústico, así como en la sustitución de la fuente principal de energía.

Durante la última década, las prácticas sostenibles y la preocupación por el medioambiente se han incrementado, suponiendo así pese a estar inmersos en plena crisis económica, la construcción de edificios más resistentes y eficientes, prestando especial atención a los materiales usados para su construcción.

Debido a esta tendencia generalizada de las políticas y prácticas sostenibles, desde la UE, recientemente se han establecido una serie de ayudas para fomentar la compra de viviendas energéticamente sostenibles, a través de las llamadas "hipotecas verdes". Además, se debe tener en cuenta que contar con un producto financiero de este tipo, a priori, no supone riesgos para el cliente, pero sí conlleva una serie de condiciones que a la larga supondrán una mejora energética y por ende una ventaja económica.

Sobre UVE Valoraciones

UVE Valoraciones es una Sociedad de Tasación homologada con más de una década de experiencia dentro del sector. Su objeto social es la tasación de toda clase de bienes inmuebles, en especial aquellos que son objeto de garantía hipotecaria.

La combinación de experiencia y conocimiento, asegura a la sociedad la consecución de la excelencia en los métodos de tasación.