Presidente de la Plataforma de Edificación Passivhaus, asociación sin ánimo de lucro que defiende...
Inmodiario

España está siendo sacudida por los efectos de la emergencia sanitaria provocada por el Covid-19 que ya se extiende por todo el país. A pesar de los grandes esfuerzos de coordinación y cooperación, se ha podido constatar que, como para cualquier situación, la previsión es la clave.

Todos los sectores están siendo durante golpeados y el sector de la construcción no está exento. Durante las primeras semanas, la incertidumbre se apoderó de las obras mientras sindicatos y colectivos profesionales, como los colegios de arquitectos, pedían que se paralizara todo. Finalmente, el Gobierno ha decretado que operarios de la construcción y otros trabajadores del sector no tendrán que volver a las obras, mínimo, hasta el 9 de abril.

Una de las medidas más restrictivas incluidas en la declaración de emergencia sanitaria es el confinamiento de la población. Esto significa que el país al completo -a excepción de todos aquellos empleados que desarrollan labores consideradas como esenciales- se ha visto en la obligación de permanecer en sus hogares para mitigar lo que se denomina la curva de contagio. Esto significa que durante, al menos 30 días, únicamente podamos salir de nuestros domicilios para situaciones de extrema necesidad. Por este motivo numerosas multinacionales, así como pequeñas y medianas empresas, debido al parón nacional, europeo y mundial, han visto sensiblemente reducidas sus producciones y servicios. Medidas como el teletrabajo, flexibilización de horarios y reducción de jornadas e incluso la aplicación de Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) se han comenzado a imponer a marchas forzadas para poder hacer frente a esta crisis sobrevenida.

Ante la previsible falta de liquidez de las familias, el presidente del Gobierno ha garantizado los servicios esenciales y la moratoria en el pago de hipotecas y de suministros básicos como agua luz y gas.

Titulaba este artículo bajo "anticipar es ganar" y es que está más que comprobado que la previsión es el arma más poderosa ante cualquier situación. Somos conscientes de que al alargar la estancia en nuestras viviendas, aumentarán los consumos y por tanto, el importe de nuestras facturas por los suministros energéticos.

¿Qué hubiera ocurrido si hubiésemos empezado a aplicar criterios de construcción que ya se utilizan en países vecinos como Alemania desde 1991? Podríamos decir, en resumidas cuentas, que podríamos estar igualmente confinados, pero en una vivienda que teniendo un consumo energético casi nulo, proporciona los más altos estándares de confort (temperatura, humedad relativa y calidad del aire). Traducido en cifras, las viviendas que cumplen estos criterios están recibiendo facturas anuales de calefacción de 52€ . Quizá es el momento para sentarnos a reflexionar qué esperamos de nuestros edificios, desaprender ciertas malas costumbres constructivas y dirigir por fin nuestro esfuerzo a construir mejor.

Sabemos que las viviendas Passivhaus pueden llegar a reducir hasta un 90% de energía respecto a una vivienda convencional, limitando todas las demandas energéticas de nuestro edificio, tanto de climatización, como de iluminación, electrodomésticos, etc. También es importante destacar que, en este tipo de edificaciones, uno de los objetivos prioritarios es el aprovechamiento de la radiación solar. Por ello, no solo consiguen disminuir la demanda energética, sino que también maximizan el número de horas de luz natural de las que la vivienda dispondrá, es decir, obtendremos la máxima iluminación natural. No hace falta decir en estos momentos la importancia que la luz natural aporta al estado de ánimo o a la productividad laboral.

La Plataforma de Edificación Passivhaus (PEP), originalmente fundada por y para técnicos, desarrolla una labor de divulgación del estándar Passivhaus como modelo perfectamente viable y con garantías para edificaciones de mínimo consumo energético y alto confort interior. Por ello, desarrolla numerosas jornadas de formación sobre el estándar que permiten acercar el concepto al usuario final y mostrarle sus ventajas de primera mano.

A su vez, desde PEP creemos en la obligación ejemplarizante y el poder de transformación que tiene la administración y, por ello, parte de la actividad de la organización se centra en el ámbito institucional a todos los niveles. Su apoyo, sin duda, es de vital importancia para producir un impacto real en la sociedad y su compromiso podría disminuir así la llamada pobreza energética.

La normativa europea, de obligado cumplimiento para los países miembros de la Unión Europea, establece que desde enero de 2021 toda nueva edificación y rehabilitación deberá construirse con criterios ECCN. Nosotros, nos mostramos positivos y aunque llegamos tarde, aún estamos a tiempo. Pongamos todo lo que está en nuestras manos para poder mejorar la calidad de vida de nuestros ciudadanos y contribuir a preservar el medio ambiente a través de la edificación.

Presidente de la Plataforma de Edificación Passivhaus, asociación sin ánimo de lucro que defiende...