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El Ayuntamiento de Valencia quiere seguir perseverando en la toma de medidas tendentes a reducir la factura energética.

A pesar de los más de 1,8 millones de euros anuales ahorrados en alumbrado público mediante el Plan de Eficiencia Energética o los 500.000 más con el Plan de Apagado, este coste sigue suponiendo el 4,2% del presupuesto municipal.

Para ello, se va formalizar un grupo de trabajo en tema de eficiencia energética, del que forman parte técnicos municipales, que abordará de manera integral y transversal la cuestión de la energía en todos los edificios municipales con la intención de establecer las medidas y prioridades más oportunas para avanzar hacia una reducción del consumo y un modelo de consumo energético más sostenible.

Los responsables municipales estiman que cada euro que paga la ciudadanía a través de las tasas e impuestos se ha de gastar con mucho cuidado y con mucho conocimiento.

De ahí que se busquen soluciones para reducir la factura de la luz mediante el impulso de mejores soluciones de alumbrado público y de consumo energético, de forma que el importe de esa bajada de la factura de la luz se pueda destinar a otras partidas donde sea más necesario, como ayudas sociales o inversiones en los barrios.

El Plan de Eficiencia Energética, financiado con 4 millones de euros a interés cero a través del Fondo Nacional de Eficiencia Energética, va a suponer una reducción del 30% del consumo y un ahorro anual de más de 1,8 millones de euros.

En ese mismo sentido la aplicación presupuestaria de energía contempla para 2017 una reducción de las partidas, de más de 2.800.000 euros con respecto a 2016. A través del Plan de Apagado se están os reutilizando farolas de algunos lugares donde sobraba luz para llevarlas a otros barrios donde las que había eran mucho más antiguas.

Como otra forma de ahorrar, en lugar de encargar la auditoría energética a una empresa externa, lo que se ha hecho es constituir este grupo de trabajo para que sean los propios técnicos municipales, los empleados públicos quienes tengan toda la información disponible y armonizada para poder comparar la situación de cada uno de los edificios, y sea desde dentro de la casa donde se establezcan las prioridades en términos de inversiones para una eficiencia energética.

Los futuros procesos de ahorro energético incorporan un aspecto de potencial pedagógico y elementos de participación ciudadana, en sintonía con las iniciativas de lucha contra el cambio climático en cumplimiento del Pacto de alcaldes para reducir en un 40% las emisiones de C02 antes de 2030.