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La mayoría de los países europeos han hecho caso omiso de la directiva comunitaria de de 2010, que obligaba a acometer, en las nuevas construcciones, medidas de eficiencias energéticas para alcanzar el consumo casi nulo.

Ante la evidencia de que, tres años después del plazo de transposición otorgado -que vencía en enero de 2013- la directiva no se ha aplicado, el pasado 29 de julio la Comisión Europea publicaba un informe sobre los avances de los Estados miembros hacia los niveles óptimos de rentabilidad de los requisitos mínimos de eficiencia energética y la recomendación, no vinculante para los gobiernos, sobre las directrices de los edificios de consumo de energía casi nulo (EECN).

En ese informe, la Comisión ha aprobado las directrices para garantizar que la nueva edificación sea de consumo casi nulo antes de 31 de diciembre de 2020 (2018 para los edificios públicos), e impulsar la rehabilitación del parque de edificios existentes con niveles de eficiencia similares a los de consumo de energía casi nulo.

En la directiva comunitaria, los edificios de consumo energético casi nulo se definen como aquellos que, con un nivel de alta eficiencia, la poca energía que requiere la produce en el mismo edificio o en el entorno, preferentemente con energías renovables. Se vincula así la más alta eficiencia energética con el autoconsumo y el autoconsumo compartido.

El nivel de eficiencia energética se expresa en kWh/(m2/año) de uso de energía primaria. Una vez se descuenta la parte de energía primaria que se cubre con energías renovables se obtiene la energía primaria neta que abastece la demanda que necesita el funcionamiento del edificio, incluyendo calefacción, refrigeración, luz y agua caliente sanitaria.

La mayoría de los Estados miembros propone un uso de energía primaria no superior a los 50 kWh/(m2/año) para viviendas sin fijar un porcentaje de renovables. Las directrices hacen una proyección para 2020 de los valores de referencia aplicables a la eficiencia energética de los EECN que, para las zonas mediterránea, oceánica y continental oscilan entre los 20 y 55 kWh/(m2/año) de energía primaria neta para oficinas y entre 0 y 40 kWh/(m2/año) para edificios residenciales.

Para el parque de edificios existentes no se marcan plazos. La definición de EECN es la misma para el nuevo edificio y para el que se rehabilite. En todo caso, la rehabilitación habrá de incluir un aumento del uso de energía renovable generada en el propio edificio.

La Comisión Europea afirma que en los nuevos EECN construidos en Europa son económicamente viables ahorros del 80% con un enfoque que combine las medidas sobre la envolvente, sistemas de construcción y uso in situ de renovables.

Los Estados miembros deben incluir en las ordenanzas y reglamentaciones de construcción el uso de renovables e intervenir en el periodo de validez de las licencias de construcción para garantizar que a más tardar en enero de 2021 todos los edificios nuevos sean casi nulos.

En España, el Código Técnico de la Edificación limita el consumo de energía primaria no renovable para uso residencial entre 40 y 70 kWh/(m2/año) y la Estrategia de rehabilitación de 2014 excluye expresamente las renovables por razones económicas.

Mientras el concepto de EECN se ha transpuesto en el RD 56/2016, con tres años de retraso, el RD 900/2015 de autoconsumo establece tales barreras a la generación en el propio edificio que impiden el cumplimiento de la directiva.

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