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Las campañas informativas son constantes para que los hogares españoles ahorren más de lo que lo hacen en la factura energética, pero se percibe una cierta resistencia a cambiar de hábitos y, también, a abordar mejoras en los equipamientos. En este último caso, debido a la situación económica de las familias.

Esta es la conclusión a la que ha llegado la Fundación Gas Natural Fenosa tras elaborar la décima edición del Índice de Eficiencia Energética, que constata que los hogares españoles pueden ahorrar de media cerca de 300 euros anuales, el 27% de su factura de gas y electricidad. El potencial de ahorro de las familias suma 5.350 millones de euros al año.

La muestra arroja diferencias en cuanto al tamaño del municipio y al nivel económico de los encuestados. Cuanto mayor es la población, mejores son sus hábitos y cuanto mayor son sus ingresos, más eficientes son sus usos y nivel de equipamiento

La energía susceptible de ser ahorrada, 50.804 GWh, equivalente al consumo eléctrico de Andalucía durante un año y medio. Un uso más eficiente de la energía evitaría, además, la emisión a la atmósfera de 11,1 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2).

El Índice refleja que el mayor potencial de ahorro energético del hogar está en los electrodomésticos (42,9%), la iluminación (26,2%) y la calefacción (25,5%). Los porcentajes son inferiores en los otros ámbitos estudiados, aire acondicionado (19,5%) y agua caliente sanitaria (12,6%).

El estudio analiza el equipamiento del hogar, el control energético que realizan los usuarios, el mantenimiento y la cultura de eficiencia de los hogares, y con estos cuatro indicadores establece un Índice Global de Eficiencia. En esta edición, el Índice retrocede hasta los 6,39 puntos sobre 10, por debajo de los 6,45 puntos registrados en 2013.

La menor nota del Índice refleja un descenso en hábitos eficientes que parecían ya consolidados en ediciones anteriores. Pese al descenso, el Índice aún está por encima del 6,11 que se registró en el primer estudio, realizado en 2004.

La proporción de hogares en los que el ahorro energético es igual de importante a cómo lo era antes de la crisis se ha incrementado de un modo considerable desde 2013, y ha pasado de representar un 36% al 51,8%. En cambio, ha aumentado el porcentaje de quienes muestran su preocupación por el medio ambiente, del 79% al 83%.

El descenso del Índice Global de Eficiencia está directamente relacionado con el descenso del subíndice de Mantenimiento (-3,34% respecto a 2013) y el de Equipamiento (-1,86%).

Algunos de los hábitos de eficiencia energética más extendidos en los hogares españoles son, según los resultados de este estudio, la utilización de termostatos para regular la temperatura o el uso eficiente de la lavadora y el lavavajillas.

En cambio, permanecen como asignaturas pendientes la adopción de sistemas de gestión energética o domótica en el hogar y un mejor mantenimiento de frigoríficos y congeladores.