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A partir de ahora, el Ayuntamiento de Madrid ya puede incidir en la protección energética y acústica. Gracias a la modificación puntual del plan general, aprobada por la Comunidad de Madrid, el consistorio tendrá mano para la regulación de las obras de rehabilitación de cara a mejorar su respuesta a las exigencias energéticas y acústicas, además de incidir en la instalación de aislamiento térmico en el exterior de edificios, la modificación de fachadas en lo que afecta a mejorar el comportamiento de cuerpos volados y la ocupación de la parcela por construcciones auxiliares para la instalación de calderas o climatización más eficientes.

Además, la Comunidad ha incluido en esta modificación un epígrafe para reforzar las condiciones de protección del patrimonio histórico y natural, por el que todas las actuaciones de mejora energética y protección acústica sobre edificios declarados Bien de Interés Cultural (BIC) o Bien de Interés Patrimonial (BIP) y sus entornos deberán contar con la autorización de la Dirección General de Patrimonio Cultural.

La modificación fue una de las últimas iniciativas tomadas por el anterior consistorio, presidido por Ana Botella, en marzo de 2015, de cara a reducir un 10% el consumo energético del sector residencial en 2020.

El ahorro energético, de llevarse a cabo una mejora integral del parque inmobiliario existente construido antes de 1979, se estima entre el 35 y el 70% del consumo antes de la rehabilitación. Esto supondría un ahorro total de 687.353 toneladas equivalentes de petróleo y año, lo que representa para la ciudad de Madrid, en torno al 19,6% del total del consumo energético del sector residencial.

En términos de reducción de emisiones de CO2, y en el mismo escenario de rehabilitación de edificios anteriores a 1979, considerando una reducción del 60% de ahorro en ellos, se alcanzaría una reducción total de 2.848.391 toneladas de CO2 y año, lo que equivale al 23,7% del total de emisiones de CO2.

En el caso de la rehabilitación de los tipos de edificación aislada construidos entre 1940 y 1980, se prescribe como intervención más recomendable la incorporación del aislamiento y protección por el exterior de las fachadas, según recoge la Estrategia de Rehabilitación del Ministerio de Fomento 2014.

Para edificaciones anteriores a 1940, construidas mayoritariamente con muros macizos de mayor inercia térmica, la estrategia recomienda el aislamiento por el interior.

Para edificaciones construidas entre 1940 y 1980, con predominio de fachadas de medio pie de ladrillo, el aislamiento más rentable sería un sistema por el exterior, con la ventaja de no reducir la superficie útil de la vivienda, eliminando puentes térmicos y reduciendo las molestias a los residentes.

Y para edificaciones construidas entre 1980-2007, se propone en la estrategia, como intervención más rentable, el relleno con material aislante de la cámara de aire.