Dircom del Colegio Profesional de Administradores de Fincas de Madrid (CAFMADRID), corporación de derecho...
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Durante los próximos días 23 y 24 de octubre, Madrid acogerá el I Congreso de Edificios Inteligentes, una cita en la que expertos de referencia abordarán cómo las instalaciones y sistemas pueden aumentar la seguridad, accesibilidad, usabilidad y cómo no la eficiencia energética de los inmuebles mediante una gestión y control integrado y automatizado.

Organizado por el Grupo Tecma Red, este Congreso reunirá a cientos de profesionales en torno a un objetivo común: aprovechar la oportunidad que ofrece el mercado para aumentar la inclusión de las mejores soluciones y sistemas tecnológicos posibles en la edificación. Y quién mejor que Stefan Junestrand, director de este primer Congreso y doctor arquitecto con amplia experiencia en I+D en temas relacionados con los Edificios Inteligentes, para aportarnos las claves que encierra este concepto, aún poco conocido por el consumidor y usuario de vivienda.

¿Cómo sería un edificio inteligente residencial tipo?

Si partimos por ejemplo de una vivienda unifamiliar tipo, hoy en día ya se instalan habitualmente una serie de tecnologías relativamente avanzadas como por ejemplo: video-portero, alarma de intrusión, control de climatización por zonas, acceso a Internet con banda ancha, red de distribución para la televisión, red de datos, energía solar, etc. Pero, aunque no hay ninguna norma que defina lo que es un Edificio Inteligente, en mi opinión, para considerar una vivienda un edificio inteligente, se debería llegar un poco más lejos, e instalar, por ejemplo un sistema domótico para controlar la iluminación, las persianas, los aparatos eléctricos, el riego, etc. y sobre todo aprovechar la ventaja de integrar las diferentes instalaciones para conseguir sinergias entre ellas, creando además un interface para poder gestionar las instalaciones, tanto desde el interior de la vivienda como desde el exterior. No obstante, me gustaría destacar que cada vivienda es  única y hay que crear soluciones que se basen en su tipología, las necesidades de los usuarios, el presupuesto disponible, etc.

Un edificio que tenga simplemente sensores de iluminación o una centralización de servicios energéticos, ¿es inteligente? ¿O las actuaciones a realizar deben afectar al edificio en su conjunto?

Creo que lo importante no es únicamente la tecnología que se instala en un edificio o vivienda, sino también la idea e intención con la que se haga. Instalar únicamente unos sensores de luz para controlar un muy limitado número de puntos de luz, evidentemente no convierte un edificio en “inteligente”. Pero si la idea es instalar sensores de luz en una vivienda para gestionar mejor la iluminación, con el objetivo de ahorrar energía, gestionar los servicios energéticos de forma centralizada, y realizar un seguimiento real de los ahorros, y hacer evolucionar esa instalación, podemos entender que se ha iniciado el camino de convertir la casa en un edificio inteligente.

El concepto de edificio inteligente suele asociarse fundamentalmente a inmuebles de nueva construcción, ¿se puede aplicar al proceso rehabilitador?

Hoy en día existen tecnologías, sobre todo basadas en soluciones inalámbricas, que permiten implementar prácticamente las mismas funcionalidades para un edificio ya construido, como para un edificio nuevo. Además muchas de ellas no demandan ningún tipo de “obra”, sino que se limitan únicamente a controlar los mismos aparatos e instalaciones. Por lo tanto, convertir un edificio existente en un Edificio Inteligente es perfectamente viable, e incluso, en muchos casos muy recomendable, ya que las tecnologías pueden contribuir a un notable ahorro económico en el posterior coste energético del inmueble, además de hacerlo mucho más funcional y atractivo.

La Directiva Europea 2010/31 establece que a partir del 31 de diciembre de 2020 todos los edificios de nueva construcción sean edificios de consumo de energía casi nulo (Nearly Zero Energy Building), ¿deben ser inteligentes los edificios para alcanzar este modelo NZEB?

Siendo realista, creo que es prácticamente imposible conseguir “Edificios de Consumo de Energía Casi Nulo” sin el uso tecnológico intensivo, sobre todo si pretendemos que el edificio cumpla con las necesidades funcionales que se demandan para cualquier edificio hoy en día, con independencia de su uso: oficina, hotel, restaurante, vivienda, etc.

Esta obligación normativa se adelanta a 31 de diciembre de 2018 para todos los edificios ocupados por las administraciones y de titularidad pública. ¿Se puede ayudar a la Administración Pública a ahorrar en sus edificios con la inclusión de las nuevas tecnologías? ¿De qué modo?

Hay que utilizar las nuevas tecnologías para cumplir con las normativas de eficiencia energética. Por ejemplo mejorar la envolvente del edificio, o cambiar las luminarias, son aspectos importantes pero nunca suficientes. Las nuevas tecnologías de automatización y control pueden conseguir aspectos que nunca se alcanzarían con soluciones pasivas, como por ejemplo adaptar la iluminación interior a la luz natural que llega desde el exterior, apagar la luz cuando no está en uso un el espacio, regular la temperatura al nivel de demanda real, etc. Aunque evidentemente, antes de introducir la tecnología, deberemos haber llevado al límite la utilización de las medidas pasivas previas a cualquier acción tecnológica posterior.

Las nuevas tecnologías ya permiten gestionar desde la Red las instalaciones inmóticas de un hogar o edificio, ¿es necesaria una formación previa en este campo o estos sistemas pueden ser utilizados por cualquier usuario?

En el mercado existen gran variedad de soluciones, desde soluciones de domótica automatizadas para usuarios finales, que demandan poca gestión, hasta sistemas de inmótica muy complejos de grandes instalaciones para gestores profesionales. Pero si vamos a destacar algunas tendencias en lo referente a la usabilidad, creo que lo más destacable es que los interfaces gráficos de gestión son cada vez más amigables e intuitivos; se permite el acceso desde un mayor número de dispositivos, como PC, Tableta, o SmartPhone. Además, los sistemas en sí mismos son más inteligentes, se conectan y hablan entre ellos, demandando cada vez menos interacción humana.

¿Existen ayudas o subvenciones públicas para impulsar la construcción y/o rehabilitación de un edificio inteligente?

Por ser el más reciente, podemos citar el Programa específico de ayudas y financiación aprobado recientemente por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) con el fin de promover actuaciones integrales que favorezcan la mejora de la eficiencia energética y el uso de energías renovables en el parque de edificios existentes del sector residencial y hotelero, así como cumplir con el artículo 4 de la Directiva 2012/27/UE, relativa a la eficiencia energética, dotado con 125 millones de euros.

Además, en el caso del sector hotelero, el recientemente aprobado Plan de Impulso al Medio Ambiente PIMA SOL es una iniciativa destinada a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) del sector turístico español. En concreto, promueve la reducción de las emisiones directas de GEI en las instalaciones hoteleras conseguida mediante la rehabilitación energética de éstas.

El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA), comprará las reducciones de emisiones directas de gases de efecto invernadero que se produzcan en los hoteles mediante los proyectos de renovación, contando con una dotación económica de 5,21 millones de euros. El Plan contará además con financiación del Banco Europeo de Inversión (BEI) que aprobó el 29 de julio de 2013 una línea de 200 millones € a través de bancos españoles como el Santander que aportarán otros 200 millones de euros, en condiciones de tipo de interés y plazos muy ventajosos.

La finalidad de este Plan es potenciar el ahorro y la rehabilitación energética de las infraestructuras hoteleras con el objetivo de reducir las emisiones de CO2.

Asimismo, algunas Comunidades Autónomas ya ofrecen ayudas para la rehabilitación energética. Como opciones para conseguir ahorro energético en estos planes están incluidos los sistemas de domótica.

¿El marco legislativo actual favorece la integración de los edificios inteligentes en el entorno urbano o rural?

Sí, sin duda en ambos entornos, hay mucha normativa que obliga a ciertas instalaciones, como por ejemplo el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión, el Reglamento de Infraestructuras Comunes de Telecomunicación y el Reglamento de Instalaciones Térmicas de los Edificios, y cumpliendo con ellos, sin duda se establece una buena base para poder evolucionar hacia un Edificio Inteligente.

¿Cómo debería ser el futuro del I+D+i para los edificios inteligentes?

Es un tema complejo que mezcla necesidades e intereses económicos, tecnológicos y políticos. Tengo personalmente experiencia en el mundo del I+D+i y para que éste tenga éxito, creo que hay que establecer un marco, con una estrategia a largo plazo, consensuada políticamente, que sitúe al i+D+I en un contexto que favorezca el desarrollo del conocimiento, con modelos de financiación clara y basados en la colaboración público-privada. Fundamental también establecer hitos y objetivos claros y medibles. Precisamente éste será un tema de gran interés que se debatirá en una de las “mesas redondas” dentro del I Congreso Edificios Inteligentes Desde aquí invitar a todos los interesados en los Edificios Inteligentes a asistir.
 

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