Azucena Pascual Gallardo, directora de Marketing del Grupo Ágora Solutions. Programadora de Aplicaciones...
Inmodiario

Madrid. La actual crisis económica y el previsible aumento de la tarifa eléctrica, para la que la patronal del sector Unesa reclama al Ministerio de Industria una subida mínima del 15% el próximo año, están animando a las empresas españolas a llevar a cabo planes de auditoría energética que les permitan reducir los costes derivados de sus procesos productivos.

Según las estimaciones de Ágora Kioto, empresa de servicios de consultoría y auditoría energética perteneciente al grupo Ágora Solutions, se espera que el número de auditorías energéticas aumente cerca del 20% durante el año 2012. Entre otros aspectos, este tipo de actuaciones permite lograr una mayor eficiencia energética de los inmuebles en los que las empresas desarrollan sus actividades, ámbito en el cuál se puede conseguir hasta un 30% de ahorro en la factura, al mismo tiempo que posibilita que estos edificios incrementen su valor en el mercado inmobiliario y contribuye a mejorar sus acciones de Responsabilidad Social Corporativa (RSC).

Mediante la auditoría energética de las empresas es posible averiguar el potencial de ahorro energético de las instalaciones e inmuebles que utilizan, conocer las recomendaciones para minimizar el consumo según la zona o usos clave de los edificios (como zonas comunes, calefacción, ventilación y climatización, cafetería, aparcamiento, etc.) y permite saber cuáles son las soluciones técnicas más eficientes para conseguir otras mejoras que reduzcan costes y el impacto sobre el entorno.

El primer paso para llevar a cabo la auditoría energética es efectuar una toma de datos, una especie de inventario con el que se realiza una medición de los distintos gastos de energía (luz, aire acondicionado, calefacción, agua, gas, etc.); también se analizan las pautas de consumo y los equipos que hacen uso de ella. Una vez efectuado el desglose de los consumos de las diferentes áreas, se elabora un informe con las deficiencias detectadas y con las medidas que sería necesario poner en práctica para fomentar la eficiencia y el ahorro energético en la actividad de la empresa. En el informe se hace constar además la inversión que requeriría la puesta en marcha de cada medida de ahorro y su amortización en el tiempo.

Las áreas en las que las compañías pueden conseguir un mayor ahorro dependerán de la modalidad o tipo de instalaciones que empleen, si bien los aspectos en los que más se puede conseguir un recorte significativo del gasto son los consumos eléctricos, la iluminación y los sistemas de refrigeración y climatización:

• Consumo eléctrico: es recomendable que los edificios dispongan de sistemas de control que permitan ajustar el consumo eléctrico a la ocupación real de los inmuebles, evitando consumos innecesarios o desorbitados. Hay que optar además por equipos electrónicos y/o eléctricos que aseguren la mayor eficiencia energética posible.

• Iluminación: se debe sacar el máximo partido a la luz natural que permitan el diseño y la orientación del edificio. Respecto a la luz artificial, es conveniente optar por el uso de lámparas de alta eficiencia como las LED, por su alto poder lumínico, menor consumo y mayor vida útil. También es muy recomendable el empleo de detectores de presencia que regulen la iluminación en zonas comunes o de paso donde no siempre es necesario tener las luces continuamente encendidas.

• Aire acondicionado: es conveniente optar por la utilización de ventiladores y bombas con regulación de velocidad variable, que consumen menos energía eléctrica que los de velocidad constante, así como verificar pérdidas de aire en los conductos del edificio y el ajuste de capacidades y consumos de los ventiladores. Se recomienda mantener una temperatura constante que nunca debería descender de los 26º en verano.

• Climatización: se debe procurar que el edificio cuente con un adecuado aislamiento térmico que permita un aprovechamiento eficaz de la ganancia de calor por radiación solar directa a través de las ventanas o de los sistemas de calefacción, evitando fugas. La temperatura en invierno no debería ser superior a los 21º, según las recomendaciones del Ministerio de Industria.