Periodista especializado en economía digital
Inmodiario

La emergencia sanitaria provocada por el Covid-19 desembocará en una crisis económica cuyos efectos, de momento, tan solo se pueden intuir. Una de las principales afectaciones, tanto para empresas como para particulares, está siendo las tensiones financieras y la falta de liquidez. Muchos negocios considerados no esenciales han visto como sus ingresos se reducían a cero, mientras que el desempleo -en forma de despidos definitivos o de ertes- se ha disparado. Esta situación produce una gran incertidumbre entre los propietarios de inmuebles en alquiler, que ven como podrían dejar de percibir las rentas de sus inquilinos debido a la insolvencia de los arrendatarios. En este contexto, el factoring inmobiliario está ganando popularidad entre los arrendadores.

Un estudio de la empresa Advancing señalaba que las solicitudes de adelanto de la renta -es decir, soluciones de factoring inmobiliario- por parte de los propietarios aumentaron un 240% durante las tres primeras semanas del estado de alarma. Esto se explica por el miedo de los propietarios a que sus inquilinos incurran en impagos y, al mismo tiempo, a los apuros financieros que muchos arrendadores están experimentando en primera persona.

¿En qué consiste el factoring inmobiliario?

Las soluciones de factoring inmobiliario permiten a los arrendadores conseguir liquidez de forma inmediata a la vez que se protegen frente a eventuales impagos. De esta forma, cuando el propietario de un inmueble accede a un adelanto de las rentas recibe los 12 meses del alquiler de su propiedad en 24 horas y en un único pago. Paralelamente, una vez ha recibido este dinero, el propietario se desentiende del cobro mensual del alquiler, ya que es la entidad de factoring inmobiliario la que se encarga de gestionar los pagos del inquilino.

Si se produjera algún impago por parte del arrendatario, también es la compañía de factoring la que asume este riesgo, mientras que el arrendador está completamente protegido. Las entidades que ofrecen este servicio lo hacen a cambio de una comisión.

Financiación sin avales

A nivel financiero, el factoring inmobiliario equivale a un préstamo pignoraticio. Esto significa que la entidad de factoring pignora las rentas futuras del arrendador. Esta operación se lleva a cabo sin necesidad de avales e independientemente de la solvencia del propietario del inmueble, ya que el encargado de 'devolver' el préstamo será el inquilino . Por este motivo, en este tipo de operaciones es irrelevante si el arrendador está inscrito en ficheros de morosos como Rai o Asnef y no quedan registrados en la Cirbe. Por otra parte, sí es de vital importancia que el inquilino disponga de recursos suficientes para hacer frente al pago mensual de la renta.

La mayoría de soluciones de factoring inmobiliario pueden contratarse de forma online, lo que permite a los arrendadores acceder al adelanto de la renta desde sus casas. El producto también se puede contratar a través de la red comercial de algunas agencias inmobiliarias.