14 años Profesional Inmobiliario de Élite en Agencias de Referencia Valencia capital. Formador y Capacitador...
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Quiero compartir con todos vosotros este mensaje desde un enfoque de reflexión; algo que en estos momentos considero fundamental.

Desde que el coronavirus llegó a nuestras vidas acercándose a nuestras, ciudades, pueblos y calles, es imposible no prestarle atención, porque nos absorbe sin que logremos hablar de otra cosa, algo que psicológicamente nos acabará bloqueando, sino lo ha hecho ya.

Tanto el goteo de noticias sobre el aumento constante de personas infectadas, junto a los efectos físicos y psicológicos del confinamiento que vivimos, van a acabar creándonos alteraciones emocionales.

Desde hace unos pocos días estamos sometidos a un torrente de noticias que vemos por tv, internet y las redes sociales. Noticias veraces y otras no tanto, pero que al final son una espiral que debemos tratar de controlar, porque cuanto más entramos en ella, más y más nos absorbe dominándonos 24 h.

Es verdad que nos enfrentamos a una incertidumbre en la que no sabemos qué va a pasar, aunque nos dicen que la epidemia en poco tiempo estará bajo cierto control, nos surgen enormes inseguridades, con lo que generamos un ciclo permanente de ansiedad y angustia; y esa ansiedad psicológica nos acaba empujando frente a un abismo de miedos, porque este monstruo del corona virus para nosotros es algo totalmente desconocido en una sociedad moderna y confiada como es la nuestra; en realidad todos los pánicos y miedos que ahora nos inundan son algo entre comillas lógicos. Ninguno de nosotros nunca jamás habíamos estado en una situación como esta. Ni los médicos, sanitarios o las autoridades estaban preparadas para algo así de complejo; ¿Entonces? ¿Cómo vamos a estarlo nosotros que somos ciudadanos de a pie?

Las sensaciones emocionales que sentimos en realidad nos están mandando mensajes que casi siempre parten de un instinto de supervivencia. La ansiedad y el miedo que sentimos en realidad son mensajes inconscientes que intentan protegernos activando nuestros estados de alerta personal ante lo desconocido.

Llegados a este punto crítico, debemos tomar el control de nuestros pensamientos, que ya empiezan a tener tintes obsesivos, porque a partir de ahí podremos establecer una base fundamental de auto control personal, es decir; necesitamos cuestionar esos pensamientos de terribilismo constante que ya nos dominan afectando nuestra psicología, y por ende, nuestra estabilidad personal.

Debemos asumir que tener miedo es algo humano, pero una cosa es tener miedo y otra distinta es que nos someta de modo irracional con ideas obsesivas y perturbadoras durante 24 h.

Hay razones para estar preocupados, pero no para ser víctimas obsesionadas con cosas que no nos van a suceder.

Según nos dice el Consejo superior de investigaciones científicas. En la temporada 2018-2019 la gripe habría causado en España:

6.300 muertes y 490.000 casos no graves de infección respiratoria.

Hoy día 22 de Marzo tenemos 1.720 fallecidos por corona virus.

No debemos ser auto alarmistas creándonos ideas obsesivas. Yo creo que es importante prestar atención a nuestro tipo de pensamiento, porque puede ser nuestro aliado, pero también nuestro peor enemigo.

Es tan peligroso minimizar los riesgos de contagio como maximizar las precauciones de modo obsesivo; tanto que al final ese pensamiento puede generarnos una conducta hipocondríaca que acabe creándonos estados de debilidad y descontrol emocional; y si ello aparece nuestro cuerpo físico termina siendo sometido de tal modo que nuestro sistema inmunológico funcionará de forma deficiente; puesto que mente y cuerpo funcionan de modo indivisible y en paralelo.

Entender este aspecto es clave, más en un momento tan complejo donde nuestro sistema inmune debe funcionar a pleno rendimiento.

Que Dios nos bendiga.

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