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La incorporación de las torres de enfriamiento y condensadores evaporativos en los sistemas de climatización utilizados en el sector de la edificación, ya se trate de edificios industriales, centros comerciales o edificios residenciales, constituye una alternativa a tener muy en cuenta, en la medida que garantizan el ahorro energético así como el respeto del medioambiente.

La reducción del consumo de energía empleado en el diseño y funcionamiento de cualquier edificio representa una prioridad a la hora de acometer una urbanización respetuosa con el entorno y acorde a los principios bioclimáticos. Uno de los elementos que en mayor medida influye en el consumo de energía en cualquier edificio es el sistema de acondicionamiento empleado, ya se trate de calefacción o de frío.

En este contexto, los equipos que aplican en su funcionamiento el principio de refrigeración evaporativa desempeñan un papel fundamental en el ahorro energético, constituyéndose, por su funcionamiento y diseño, como una alternativa real en cualquier acción constructiva. El enfriamiento evaporativo es un proceso natural que utiliza como refrigerante el agua, medio que se ha demostrado eficaz en la disipación de calor excedente a la atmósfera. Este proceso se hace efectivo gracias al establecimiento de un estrecho contacto entre el agua en circulación y una pequeña corriente de aire, de forma que mediante la evaporación de una mínima parte de agua, la mayor parte del calor se transfiere al aire, el cual se descarga más caliente y saturado.

La utilización de torres de enfriamiento y condensadores evaporativos permite el desarrollo del proceso de refrigeración eficiente, capaz de ahorrar energía, en la medida que sólo consumen agua y la reducida energía requerida por los ventiladores utilizados para mover el aire y por las bombas para impulsar el agua. Estos sistemas permiten, además, la reducción de la contaminación vinculada a su producción y generan una menor dependencia de fuentes limitadas.

Además, ofrecen una combinación de uso de energía y coste de instalación idónea para obtener una óptima relación inversión/rendimiento frente a soluciones similares cuyo coste más elevado de producción actúa en detrimento de la competitividad de las empresas. Otras ventajas, en materia económica, abarcan desde la menor inversión inicial hasta el  consumo de energía menos elevado:

• La inversión media inicial es menor y resulta de rápida recuperación gracias al ahorro generado.
• La instalación es sencilla y rápida, en la medida que no se requieren grandes obras.
• Son hasta cinco veces menos pesados y voluminosos que los equipos de condensación por aire.
• Su consumo de energía eléctrica es inferior. En los sistemas de refrigeración por aire, al incrementarse la temperatura de condensación, disminuye la producción frigorífica de la instalación, es decir, para producir el mismo efecto frigorífico se requieren un compresor, un motor de accionamiento eléctrico y un condensador de tamaños y costes superiores.
• La utilización de agua es reducida, de modo que el ahorro, comparado con sistemas de refrigeración de un solo paso, supera el 95%. El agua es recirculada y devuelta al ambiente en forma de vapor y de agua de drenaje.
• El impacto acústico es menor que en soluciones similares, con lo que también se disminuyen los costes de insonorización.
• Su vida útil se ha incrementado gracias a la utilización de materiales resistentes a la corrosión y a los tratamientos de mantenimiento que, además de garantizar la protección frente a la Legionella, optimizan el funcionamiento del equipo.

Estas características hacen que los sistemas de refrigeración tengan mucho que decir en el Plan Estatal de Fomento del Alquiler de Viviendas, Rehabilitación, Regeneración y Renovación Urbana (2013-2016), aprobado por el Gobierno la pasada primavera, que tiene como uno de sus brazos ejecutores el Programa de Rehabilitación Energética de Viviendas del IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía). Su objetivo es la mejora de la eficiencia energética de edificios de nueva construcción y de los ya existentes. El mismo prevé, entre otros, la realización de medidas de ahorro y eficiencia sobre la envolvente y las instalaciones térmicas de los edificios de uso residencial.

Cerca del 60% de la viviendas españolas se construyeron sin ninguna normativa de eficiencia energética (la primera data de 1979) por lo que España tiene también mucho trabajo de cara al Plan de Acción y Eficiencia Energética 2011-2020, que ha sido dotado de 100 millones de euros. Los objetivos del Plan son la mejora de la eficiencia energética de la envolvente edificatoria, las instalaciones térmicas y de iluminación del parque edificatorio existente; la mejora de la eficiencia energética de las instalaciones de frío comercial; la construcción y rehabilitación integral de edificios con alta calificación energética y de consumo de energía casi nulo.

En este plan hay, al menos, dos puntos en los que los sistemas de refrigeración evaporativa podrían tener un papel crucial. Se trata de la eficiencia en las instalaciones térmicas de los edificios y de la mejora de la eficiencia energética de las instalaciones de frío comercial.

Por otra parte, no hay que olvidar el papel de los edificios industriales. A pesar de contar con un parque de edificación industrial más moderno que otros países de Europa, las actuaciones son también urgentes. El objetivo es la implantación de sistemas de gestión energética y apoyo a la realización de auditorías energéticas de manera que se asegure que la eficiencia energética de las instalaciones industriales son óptimas. Por supuesto, la refrigeración evaporativa tiene, también aquí, un papel protagonista que cumplir.