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BigMat, el Grupo de Distribución especialista en productos y soluciones de construcción y bricolaje para profesionales y particulares, realizó un Encuentro con Arquitectos durante la celebración de su evento BigMat Day 2019, que tuvo lugar los días 6 y 7 de febrero en Madrid.

En el espacio que BigMat dedicó a la Arquitectura, Alejandro Bueso-Inchausti, socio de Bueso-Inchausti & Rein Arquitectos y ganador del Premio NAN de Arquitectura 2018 en categoría residencial, realizó una breve exposición de todos sus proyectos, y Mario Sequeira, Fundador de Azo (Sequeira Arquitectos Associados) y Finalista de los BigMat International Arquitecture Award 2015 en categoría Nacional, detalló su obra de recuperación de una casa con un palomar. Además, Mónica de Velasco, Arquitecto y BIM manager de Danosa, impartió la conferencia "Cómo el panorama BIM está transformando el mundo de la arquitectura".Posteriormente tuvo lugar la mesa redonda "Materialidad en la Arquitectura", moderada por el arquitecto español y Presidente del Jurado de los Premios Internacionales BigMat de Arquitectura Jesús Aparicio. En ella, los arquitectos Alejandro Bueso-Inchausti y Mario Sequeira debatieron sobre materialidad en la arquitectura desde varias vertientes.Una de las perspectivas se centró en la construcción in situ versus construcción en taller. En palabras de Jesús Aparicio, "cada vez vienen más partes de la obra de taller, aunque siempre hay algo in situ que hay que realizar." Según explica Aparicio, los distribuidores de materiales de construcción surgen con la industria y previo a la revolución industrial eran los artesanos quienes suministraban de productos industriales.Para Alejandro Bueso-Inchausti, "en la primera etapa, teníamos una enorme vocación de que todo se hiciera in situ; queríamos que todo tuviera ese carácter artesanal, porque nos parecía de alguna manera que colaboraba a que el resultado fuera más arquitectónico y que tuviéramos un control de la ejecución mayor sobre la obra. La realidad es que a medida que uno va teniendo más experiencia llega a la conclusión de que la buena arquitectura tiene que estar bien ejecutada y para que las cosas estén bien ejecutadas es bastante difícil el que se hagan in situ.""Hoy en día-prosigue Bueso-Inchausti- cada vez que proyectamos algo, buscamos la manera de pensar en cómo eso puede prácticamente montarse solo en la obra. No solo porque tiene una implicación sobre la calidad del resultado final, sino también por el tiempo y muchas veces por el costo. La metodología de montar previamente en taller es muy positiva. Todos cada vez pensamos más en una solución en la que lo que haya que hacer en obra sea prácticamente solo montar; no es posible en todas las partidas, pero creo que es la tendencia en la arquitectura. Lo cual en ningún caso es limitante, porque todos los colectivos del sector industrial han desarrollado mucho todos sus recursos para poder hacer las cosas en taller."Mario Sequeiratambién cree que hay un cambio muy fuerte. "Yo llevo 15 años en la arquitectura y observo un cambio con la era digital, principalmente", subraya. "La oferta en lo gráfico -continúa Sequeira- ha aumentado mucho en la variedad y los tiempos que tienes para elegir se han reducido mucho; y ahí hay una brecha, un gap enorme, mucho más grande ahora de lo que había antes. Para los arquitectos, una oferta excesiva obliga a más concentración y hay que elegir rápido, porque la industria exige rapidez: la rapidez en la arquitectura está instituida, la arquitectura ahora más que nunca necesita más tiempo para ser pensada, y no nos están dando ese tiempo".La otra perspectiva desde la que se ha tratado la materialidad de la arquitectura tiene que ver con las implicaciones de lo digital y virtual en la materialidad física. Según Jesús Aparicio, "en la era digital, lo digital es visual sobre todo, y sí tiene implicaciones en la construcción: entraríamos ya en la duración, con los materiales, es decir, con la materialidad física que se toca, que no es simplemente visual."En palabras de Alejandro Bueso-Inchausti "hoy en día, con la realidad virtual se ha perdido esa ilusión y sensación de ir a la obra el día que terminaban los volúmenes, el día que ponían las carpinterías, el día que se hacían algunos cerramientos, los tratamientos del suelo? Porque cuando hacemos el proyecto, nosotros tenemos imágenes. Pero eso que, por una parte, pierde encanto, tiene muchos aspectos positivos para el diseño; llevado al extremo ha encaminado a que ahora se hagan muchos proyectos que no son proyectos, que son imágenes, sobre todo en concursos."Bueso-Inchausti expone que "un proyecto bien ejecutado, de una calidad media, razonable, es una gran obra. Un gran proyecto mal ejecutado es una obra mediocre. Teniendo unos estándares mínimos de calidad arquitectónica, que hoy en día cualquier estudio razonable lo tiene, la diferencia fundamental que hay es en la ejecución de la obra." "La diferencia entre una buena obra de arquitectura y una obra extraordinaria -concluye Alejandro Bueso-Inchausti- está en su calidad, en ejecución, en la materialidad de esa obra." Por su parte, Mario Sequeira expone que "las imágenes son necesarias, incluso obligatorias en muchos concursos de arquitectura, pero no es suficiente. Nada va a cambiar la necesidad de una maqueta." Porque en su estudio, explica Sequeira, tienen un sistema de realidad virtual a través de unas gafas "que dan una sensación impresionante". Pero ha mostrado proyectos a clientes mediante este procedimiento con el resultado de que se sintieron aturdidos. "El entusiasmo era mayor con la maqueta, porque a los cinco minutos con las gafas, mucha gente no lo considera una experiencia positiva", sostiene.

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