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Son muchas las ventajas de la oficina abierta: fomenta el debate y el trabajo en equipo, favorece el trabajo flexible, ahorra costes y humaniza el espacio laboral al socializarlo. Pero plantea también inconvenientes; el ruido, las distracciones constantes que obstaculizan el trabajo concentrado y la falta de privacidad para mantener conversaciones telefónicas o en las reuniones. De hecho, un 70% de las personas no están satisfecha con su entorno de trabajo, especialmente, porque no pueden concentrarse en él.

"Las oficinas totalmente abiertas ya estaban en declive antes del coronavirus, cada vez vamos más hacia la creación de espacios de oficina que permitan un equilibrio de concentración aislada y colaboración productiva y social", comenta Martín López, director comercial de Ofita.

"Y esta experiencia con el teletrabajo tan intensa que estamos viviendo reforzará esta tendencia", añade. "Trabajando en casa hemos aprendido a disfrutar de momentos y espacios más personales y privados, que nos permiten concentrarnos mejor y, al mismo tiempo, echamos de menos la relación presencial con nuestros compañeros y colaboradores. Por ello, nuestras dinámicas de trabajo serán más flexibles, 'el famoso trabaja donde y cuando quieras', y las oficinas serán mixtas, áreas de trabajo abiertas conviviendo con espacios más o menos cerrados, tipo cabinas?", remacha.

Los espacios de privacidad pueden ser más o menos cerrados, opacos o acristalados, y la privacidad puede ser una experiencia individual o de equipo. "Lo importante es que estos espacios ofrezcan la posibilidad de concentrarse en la actividad que realicemos y con la privacidad y seguridad que necesitemos", explica Martín López.

En este contexto, las empresas se están replanteando ya el rediseño de sus espacios de trabajo, tanto individuales como colectivos, en lo relativo a aspectos como la distancia entre empleados, recorridos, tamaño de espacios compartidos, de cara a garantizar el retorno seguro a los centros de trabajo, y además ofrecer respuesta a la propia inquietud de los trabajadores.

En este sentido, más del 86% de los empleados de oficinas consultados por Ofita se muestran partidarios de que se instalen pantallas protectoras en sus puestos de trabajo. "Las grandes empresas, los bancos, compañías de seguros, con sucursales distribuidas por todo el país, nos están solicitando estas pantallas como una medida de protección tanto en la relación del empleado con el cliente como en sus oficinas centrales para la propia plantilla", señala el director comercial de Ofita.

Estas pantallas transparentes ofrecen un aislamiento individual a cada persona, tanto lateral como frontal. "Permiten tanto el paso de la luz como la comunicación entre compañeros, son muy fáciles de montar y su limpieza es muy sencilla", explica.

Pero también, veremos cambios en el diseño de los espacios de trabajo más relacionados con la propia percepción que tenemos de las oficinas y las nuevas formas de trabajo.

En primer lugar, tras el regreso a la normalidad se espera un incremento del teletrabajo, serán más las empresas que faciliten que sus empleados trabajen desde casa algunos días o en momentos puntuales. Por lo tanto, disminuirán en número los puestos de trabajo en la oficina y serán no territoriales, es decir, no asignados a una persona concreta. La función de la oficina será cada día más social, un lugar de encuentro donde compartir experiencias y conocimiento.