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Inmodiario

La nueva economía ha supuesto un gran cambio (pasando de basarse principalmente en la fabricación y la industria a basarse en el conocimiento) al que muchos han denominado revolución y otros VUCA world. Una revolución que nos ha dejado un mundo diferente, en cambio constante, conocido como VUCA world (en inglés Volatility, Uncertainty, Complexity, Ambiguity). En este escenario, las empresas se han visto obligadas a preparar sus estructuras, culturas y modos de gestión para competir en este entorno volátil, incierto, complejo y ambiguo que nos ha tocado vivir.

El mundo VUCA es fruto del avance imparable de las tecnologías de la información y la comunicación, así como de la globalización de las relaciones, la competencia y las reglas del juego.

Actualmente, vivimos en un mundo interconectado, en el que las distancias y los horarios han perdido relevancia. Pero, ante todo, el VUCA world representa el cambio permanente y la sustitución de lo tangible por lo intangible: las ideas, el conocimiento, la velocidad y flexibilidad se han convertido en las ventajas competitivas sostenibles de esta nueva era. La competitividad de las empresas se basa más en su personal, en su rapidez de respuesta, en la calidad de servicio y en el desarrollo de sus competencias clave que en elementos como el acceso a recursos físicos.

Los cambios del VUCA world afectan tanto a las organizaciones como a los individuos, y a las relaciones entre ellos. El cambio se ha convertido en una constante, y los valores fundamentales para competir y sobrevivir en este nuevo entorno global se llaman dinamismo, innovación, creatividad, conocimiento, flexibilidad, movilidad, adaptabilidad, aprendizaje, mejora continua y rapidez.

En este contexto, desde Ofita destacamos algunos de los cambios más importantes en lo que se refiere al trabajo: Mayor flexibilidad: "trabaja dónde y cuándo quieras"; mayor protagonismo de las personas; implementación de metodologías ágiles, que facilitan las respuestas rápidas y favorecen generalmente los procesos de innovación, y flexibilidad y movilidad.

En el VUCA world el concepto de trabajo ha cambiado de forma radical: "trabajo" ya no es "cuándo", "dónde" o "cuánto", sino "qué", "cómo" y "con quién".

Así, asistimos al fuerte desarrollo de formas de trabajo que son sinónimo de mayor flexibilidad y movilidad (temporal, contractual, geográfica y ocupacional). Los horarios flexibles, el trabajo a tiempo parcial y los trabajadores temporales son algunas de las opciones más extendidas.

Otra forma de trabajo que se ha extendido es la creación de equipos virtuales, formados para llevar a cabo un proyecto o actividad concreta.

Dentro de estas nuevas formas de trabajo flexibles, podemos citar el "multi-skilling" (se dota a los trabajadores de conocimientos y habilidades diversas que les permiten una mayor flexibilidad funcional) y el intercambio de profesionales entre diferentes unidades de negocio, tanto a nivel local como internacional, para encontrar nuevas perspectivas o habilidades que aporten soluciones creativas a los entornos siempre cambiantes.

Asimismo, uno de los fenómenos que en el VUCA world está conociendo un desarrollo importante en nuestros tiempos es el teletrabajo, y bajo su paraguas se incluyen diversos tipos de trabajo remoto: Teletrabajo ocasional o telecommuting: es la forma más común y menos arriesgada de teletrabajo, donde se combinan la oficina tradicional con el trabajo ocasional en el hogar. Teletrabajo en casa: la mayor parte del tiempo se trabaja desde casa, realizando visitas periódicas a los clientes o a la empresa. Teletrabajo en oficinas satélite, que pueden o no ser propiedad de la empresa, y que pueden ser para su uso exclusivo o compartido con otras empresas.

Existen varios tipos de oficina satélite: Una modalidad es la "oficina de vecindad" (neighborhood office): personas que viven cerca y que trabajan para empresas distintas crean una oficina conjunta, compartiendo espacio, recursos y gastos. En otra variante son las propias empresas, generalmente grandes compañías, las que crean empresas satélite en lugares estratégicos en los que residen bastantes empleados (drop-in-centers). Otra modalidad son los centros de negocios (business centres), en los que se pueden alquilar tanto despachos o salas de reunión como servicios de secretariado, traducción, etc. por horas, días o meses.

Trabajo móvil total (fully mobile work) o relativo (tethered work): el trabajador ni siquiera tiene oficina en casa; su oficina es su ordenador portátil y los archivos que guarda en su coche, pues su jornada laboral transcurre en la carretera o visitando a clientes.

El aumento de la productividad, el ahorro de costes y la mejor utilización de la infraestructura o el aumento de la motivación son algunos de los beneficios que citan las empresas que han implantado alguna de estas formas de teletrabajo. A los trabajadores, por su parte, el teletrabajo les permite aumentar su calidad de vida.

Pero no todo son beneficios, el teletrabajo también tiene sus inconvenientes, y estos están ligados a una menor presencia de los trabajadores en la empresa. Si no se ponen en marcha los adecuados mecanismos de integración, coordinación y supervisión, y si no se prevén más espacios y eventos para suplir la menor interacción cara a cara, se corre el riesgo de que esta menor presencia de los trabajadores en la empresa provoque una peor transmisión de la cultura corporativa y un debilitamiento del sentimiento de lealtad e identificación con la empresa. También nos arriesgamos a un descenso de la calidad de los resultados provocado por la ausencia de control directo y de interacción en la empresa.

La sociedad de la información y del conocimiento ha precipitado la demanda de trabajadores altamente cualificados -los knowledge workers o trabajadores del conocimiento- en un contexto en el que existe un déficit de personal especializado. Para muchas empresas,en este VUCA world, la captación y retención de empleados se ha convertido en una de sus mayores preocupaciones y retos. Y el problema es que esta no es una cuestión que pueda resolverse en términos económicos.

A la presión por el cambio cultural y organizacional ejercido por fuerzas externas, se suma la presión interna ejercida por unos trabajadores con unos valores y unas aspiraciones muy diferentes de las que se tenían en la era industrial. Los trabajadores de las generaciones más jóvenes que se están incorporando en las empresas valoran cada vez más el equilibrio entre su vida profesional y privada, la autonomía, la flexibilidad y el proyecto.

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