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Madrid. El Espacio Europeo de Educación Superior ha creado un nuevo modelo educativo más participativo, individualizado, integrado y adaptado a la tecnología, con más acceso a las aulas virtuales, a los aprendizajes informales y a las comunidades profesionales y científicas.

 “Acorde a esta nueva realidad, el espacio se transforma y proliferan los escenarios que fomentan la interacción y la praxis, con salas donde reunirse y trabajar en grupo e individualmente. Se aprende haciendo”, afirma Camilo Agromayor, director general de Ofita, primer fabricante nacional de mobiliario para oficinas, espacios educativos, sanitarios, bibliotecas, contract y aeropuertos. “La configuración espacial y el diseño de aulas y campus están íntimamente ligados a la calidad de la enseñanza”, añade.

Señala Agromayor que el espacio educativo ha de ser lo suficientemente flexible como para acoger todas las posibilidades, y “en muchos casos multifuncional”, preparado para usos diversos. “Los espacios del conocimiento deben facilitar su transformación; son cambiantes y moldeables. En ocasiones, la adaptación y remodelación del espacio es más una cuestión de convertir un espacio estático en dinámico, con mobiliario móvil, que de tamaños”, explica.

 “Por ejemplo, gracias a las mesas móviles, el aula puede adaptarse con facilidad a los distintos usos: las mesas pueden ponerse mirando al profesor, agruparse de dos en dos o en grupos de cuatro para la realización de trabajos en equipo. La flexibilidad es la gran protagonista de las nuevas aulas porque es la que permite fomentar la actividad y la transferencia del saber a través de la práctica”, explica el director de Ofita.

El campus, según Camilo Agromayor, se entiende hoy como una ciudad donde alumnos y profesores conviven y comparten conocimientos, y en la que todos los espacios, y no sólo las aulas, participan en el aprendizaje y ayudan a crear un sentido de comunidad y pertenencia.

Por otra parte, señala que “la tecnología es la vertebradora del nuevo modelo educativo por todas las posibilidades que concentra, y que la dotación de nuevas herramientas tecnológicas para la enseñanza necesita mobiliario que facilite su uso”, comenta.

Camilo Agromayor destaca además la necesidad de que los espacios educativos sean respetuosos con el entorno, y estén equipados con “mobiliario ecodiseñado y fabricado de forma sostenible”. “Sin olvidar la importancia de que el mobiliario sea saludable y cómodo”. “Cuando alumnos y profesores permanecen en una postura incorrecta durante mucho tiempo, la columna vertebral pierde su alineación natural y la mala postura causa movimientos nerviosos, fatiga, tensión muscular en los hombros y el cuello, dolor de espalda y de cabeza. Para evitarlos, las aulas, despachos, puestos de trabajo y salas deben estar equipadas con mobiliario ergonómico”, concluye.