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La Comunidad de Madrid ya ha asfaltado 100 kilómetros de carreteras con material procedente de neumáticos reciclados. Desde que empezó a apostar por este nuevo tipo de asfalto en 2006, se han utilizado 125.000 toneladas de mezcla en los trabajos de asfaltado de estas vías, lo que permitido dar un nuevo uso a 375.000 neumáticos, evitando su combustión y contribuyendo a preservar el medio ambiente.

El viceconsejero de Transportes, Infraestructuras y Vivienda, Borja Carabante, ha inaugurado las jornadas “Mezclas bituminosas con polvo de neumático. Una solución técnica y ambiental”, en las que se han analizado las ventajas del uso de este tipo de materiales con el objetivo de fomentar su utilización.

Carabante recordó que el Gobierno regional lleva ya varios años apostando por el uso de materiales reciclados en los trabajos de asfaltado de carreteras, tanto utilizándolos en sus trabajos de refuerzo de firme como mediante su participación en diversos proyectos de I+D a nivel internacional. “El resultado es el desarrollo de nuevas soluciones ecológicas que ofrecen múltiples ventajas, tanto ambientales como de mejora de las propiedades del asfalto y un ahorro económico”, explicó.

Al respecto, destacó que el uso de estos materiales reciclados, especialmente el procedente de polvo de neumáticos, permite reducir tanto el impacto ambiental como los costes durante el ciclo de vida del asfalto, pero además mejora la calidad del mismo, porque el resultado es más resistente y duradero y requiere un mantenimiento menor.

El uso de neumáticos reciclados evita su posterior tratamiento por combustión y la utilización de vertederos, lo que contribuye a evitar un importante impacto en el medio ambiente. En este sentido, cabe destacar que la acumulación de neumáticos usados en España alcanza los 35 millones al año.

Además, la Comunidad de Madrid utiliza de forma habitual asfalto reciclado en sus trabajos de refuerzo de firme asfalto. Para ello se utiliza “in situ” una maquinaria específica para reciclar sobre el terreno con cemento las capas de firme constituidas por mezclas bituminosas y materiales granulares, con un espesor total compactado de 25 centímetros.

Con ello se consigue mejorar la capacidad de soporte de la base de la carretera, para posteriormente extender dos capas de mezclas bituminosas en caliente, es decir, la mejor base es la propia carretera.

También el Gobierno regional participa en importantes proyectos internacionales, como las iniciativas europeas Polymix o APSE, dirigidos a desarrollar nuevos tipos de asfalto reutilizando todo tipo de materiales.

En el proyecto Polymix, por ejemplo, se han utilizado desechos plásticos y polvo de caucho de neumáticos usados y se ha extendido la mezcla de forma experimental y pionera en un tramo de la M-300 en Alcalá de Henares.

Respecto al proyecto APSE, el objetivo es sustituir parte del tradicional del betún del asfalto por aceites vegetales y subproductos de la producción de bioetanol, y los áridos por residuos de construcción y demolición (C&DW) junto a materiales procedentes del reciclado de mezclas bituminosas (RAP) que ya han llegado a su límite de vida útil.

Asimismo, Carabante recordó que la Comunidad de Madrid ha utilizado de forma experimental otro tipo de mezclas respetuosas con el medio ambiente en el asfaltado de algunas carreteras de su competencia. Por ejemplo, en la M-605 se ha utilizado un aglomerado asfáltico fabricado a una temperatura muy por debajo de la habitual, con
lo que se consigue un importante ahorro energético, ya que se utiliza menos combustible para calentar la mezcla.

También la M-220, en Campo Real, ha sido escenario de pruebas de un nuevo tipo de firme de alto contenido en betún y mayor grosor que hasta el momento sólo había sido empleado en nuestro país en el asfaltado de las pistas del aeropuerto de Barajas y del circuito de motociclismo de Cheste de Valencia y que permite alargar la vida de la carretera de 20 a 30 años. Esta es otra forma de producir un ahorro en mantenimiento de la vía.

Los trabajos de conservación de carreteras resultan fundamentales para garantizar la seguridad vial, y por ese motivo el Gobierno regional les destina cada año una importante partida presupuestaria. Así los presupuestos de 2015 contemplan una inversión de 52 millones de euros para el mantenimiento de carreteras, un 30% más que el año anterior. Dentro de ellos, el refuerzo de firme ocupa un lugar destacado, destinándose a estos trabajos entre un 20 y un 30% del total del presupuesto de conservación.