Inmodiario

Madrid. ¿Ha pensado recientemente en lo que muchos han denominado en estos últimos años competencia desleal de la banca?  Nosotros dimos cuenta de esta situación muy tempranamente –llamándolo, creo que con más astucia- abuso de posición dominante de la banca respecto del resto de comercializadores inmobiliarios del mercado-  en varios artículos.

Ahora ya no se oye mucho hablar de ese asunto porque parece haberse asumido que tal cosa ha pasado a la categoría de los hechos de la Naturaleza, esto es, inevitables y difícilmente modificables. El lamentable estado del Sector y la incapacidad de las distintas organizaciones, asociaciones, patronales, “lobbies” y lobitos, colegios y comercializadores inmobiliarios varios para abanderar una respuesta eficaz a las actividades privilegiadas de la Banca en la comercialización de sus inmuebles adjudicados, es un hecho. Nadie ha querido/podido defender con eficacia los derechos colectivos de los agentes de mercado (y de rebote, también de los vendedores particulares) y la feroz competencia de las entidades de crédito ha afectado profundamente el desempeño de todos aquellos agentes privados.

Con lenguaje caótico diríamos que la acción de la Inmobanca –la Reina Roja inmobiliaria-  se ha convertido en estos años pasados en un atractor dentro del mercado inmobiliario. Y como todos los atractores dentro de un sistema caótico, arrastrando alrededor suyo a todos los componentes.

Pues bien, si hace tiempo que no oye nada de eso que algunos llamaron “competencia desleal” y nosotros “abuso de posición dominante”… prepárese. Prepárese porque lo que se nos viene encima –el Banco Malo- ese sí va a ser un acantilado sobre el que nuestras fuerzas van a chocar.

Véase aquí, a continuación, una visión educada del COAPI de Madrid sobre este mismo asunto. Al comentar el Colegio de APIS el reciente y nuevo Real Decreto Ley aprobado por el Consejo de Ministros del viernes 31 de agosto y publicado en el BOE del mismo día sobre la reforma financiera, en su comentario leemos: “El esquema jurídico del Real Decreto Ley se centra exclusivamente en cómo solucionar la mala situación de los inmuebles en manos de la banca. Si a ello se añade que las entidades financieras van a recibir ayuda económica pública, muestra cómo este planteamiento puede introducir distorsiones en el mercado, ya que la norma olvida a todos los agentes jurídicos y profesionales que actúan en el sector privado.

En otras palabras, se genera un nuevo ámbito en el mercado en el que da la impresión de que sólo pueden entrar en juego los propios bancos y a su vez se olvida al resto de agentes y empresas que operan en el mercado inmobiliario español.”

Distorsiones: esto lo dice el lenguaje correcto de un Colegio de APIS y es de agradecer, pero lo que se nos viene encima es mucho más dramático: lo que tenemos ya enfrente es un nuevo  tsunami inmobiliario para los agentes jurídicos y profesionales que actúan en el sector privado (promotores y propietarios particulares) que vamos a padecer con mayor violencia aún que la que estamos padeciendo, por medio de un competidor extremo, “nuevo”, “malo”… y temible.

Y si no lo cree, medite en la nueva situación creada a partir de la reforma mencionada:  ahora ya no van a ser “los bancos” –individualmente- nuestros competidores en la venta inmobiliaria sino que, además, un superbanco con inmuebles múltiples en multitud de situaciones, localizaciones, precios y estados; con una más que segura  valoración a la baja respecto del precio de mercado de los inmuebles de otros promotores y particulares interesados en vender lo suyo; con una financiación privilegiada que ofrecer a los compradores particulares; con tiempo, con mucho tiempo, y con dinero (público/privado/mezclado pero no agitado) para sostenerlo va a aparecer en el mercado. Y con el apoyo del Gobierno. (De este y del que venga.) ¿Qué cree que ocurrirá cuando –tras los meses de formalización y preparación que necesiten- se pongan a comercializar inmuebles… ¿Cuál va a ser su efecto sobre nosotros sus competidores pírricos?

Se avecinan malos tiempos para la Comercialización Inmobiliaria de los agentes inmobiliarios privados de todas clases,  sin duda los peores que nunca habremos padecido.

Un auténtico invierno inmobiliario se nos aproxima. Y yo no sé dónde buscar abrigo.