Escritor y Formador inmobiliario. Arquitecto Técnico. Agente de la Propiedad Inmobiliaria. Correo...
Inmodiario

Madrid. Una vez, mi amigo el ácido, conociendo mi afición extrema a la literatura de terror, me dijo: “para subgénero de terror, nada mejor que las minutas de hipoteca de los inmuebles que se compran con financiación bancaria; si la gente que se hipoteca, y sus avalistas, supiesen realmente lo que aceptan cuando firman el documento, huirían despavoridos”.

Bueno, ya le he contado que mi amigo es el mayor productor de esplín inmobiliario que conozco y su habilidad para poner la mano en la llaga alcanza niveles de virtuosismo. Pero hoy no le voy a hablar de Terror inmobiliario sino de algo con lo que a veces se le relaciona: la ciencia ficción, fantasía científica o fantaciencia inmobiliaria.  

En los últimos tiempos, en el Mercado Inmobiliario español se ha producido -y bien pudiera no haber terminado el letal proceso - lo que en otro artículo hemos llamado La Gran Extinción para referirnos a la enorme mortandad de empresas de los distintos subsectores inmobiliarios y colaterales con estos, que se han venido produciendo en los últimos tres años y medio. Muchas decenas de miles de empresas y autónomos y cientos de miles de trabajadores han desaparecido del escenario laboral. Y algún experto como Fernando Rodríguez y Rodríguez de Acuña (RRAacuña)  ha presentado cifras que demuestran  que  el 40% de las empresas que presentaron las Cuentas Anuales en el Registro Mercantil  en el 2009 están, presuntamente, quebradas (23.571 empresas de un total de 58.734)  Sugerimos una relectura atenta del citado informe porque la preocupante situación que sus cifras dibuja debiera  servirnos como señales de tráfico. Y también deberíamos conocer otras indicaciones de otros autores cuyas frías cifras también alumbran una realidad próxima inquietante.

Pero con la que ha caído, está cayendo y probablemente caerá, los optimistas compulsivos – ¡se vende tan  bien lo del optimismo, tiene éste tan buena prensa!-  insisten constantemente en que la solución a cualquier problema –por ejemplo, el lamentable estado de la intermediación inmobiliaria- es un simple problema de voluntad y conocimiento especializado. Según ellos basta con querer, con ver un problema como una oportunidad, contar con el conocimiento adecuado –comprado eso sí a un estupendo precio a los apósteles del Optimismo- para, a diferencia de los que padecen la situación general y no están dentro de su redil, obtener pingues  beneficios al igual que los están obteniendo otros que ya gozan de su misma obediencia.  

Véase a continuación  un párrafo de aquél  tipo de literatura fantástica que mencionábamos. (En el artículo completo del cual se ha extraído se habla de muchos tipos de franquicias en las que es posible que las cosas sean distintas, así que, como realmente lo desconocemos, nada decimos sobre ellas. Debe entenderse pues que sólo nos referimos aquí  a las franquicias inmobiliarias en general, ignorando si en el resto de sectores las cosas son diferentes.)

“Y sí las agencias siguen abriendo pese a las complicaciones por las que atraviesa el turismo, algo de luz se empieza a ver también en el desahuciado sector de la intermediación inmobiliaria. Después de tres años en que, según algunos cálculos, se llegaron a cerrar cerca de 60.000 agencias en España –además de numerosas cadenas–, algunas redes veteranas han vuelto a recibir interesados en sus conceptos de negocio. Así, Grupo Best abría un total de 36 agencias de Best House y Best Credit en los últimos seis meses; Alfa Inmobiliaria inauguraba 23 franquicias centrando su expansión en antiguos franquiciados; y Don Piso, tras ganar estabilidad con la compra por parte de sus antiguos directivos, ya ha conseguido 26 estrenos y espera cerrar el año con entre 30 y 35 nuevas oficinas. “Son cifras de la buena época, pese a la dificultad del mercado”, explica Emiliano Bermúdez, subdirector general de la cadena. “Es un síntoma de que los servicios inmobiliarios están en plena recuperación, aunque a diferente velocidad según sea el mercado o el producto. Llevamos entre 3 y 4 años de caída y hay una demanda contenida importante, unos tipos de interés aún bajos y, sobre todo, se está llegando a la estabilización en los precios”. Don Piso espera abrir entre 40 y 50 agencias el próximo año.”

Aunque este centenar de nuevos franquiciados que se nos anuncian represente un pequeñísimo porcentaje de las cerradas (estamos hablando de una o dos milésimas… ¿cómo puede ser esto noticia?), lo que nos sorprende no es en sí mismo el hecho de nuevas aperturas de franquicias inmobiliarias sino el hecho de que un cierto número de empresarios vuelva al mercado de la intermediación en las circunstancias actuales y con esas posiciones.

¿Es que los retornados no se han enterado del actual abuso de posición dominante de la Inmobanca, que no parece que vaya a terminarse en breve? ¿No ha oído hablar de la restricción de crédito a operaciones de compraventa cuyos propietarios actuales no sean las propias entidades de crédito?  ¿No conoce que han aparecido en estos años enormes inmobiliarias asociadas a los bancos en alguna forma, que van a ser grandiosos competidores durante largo tiempo?  ¿No ha oído que una gran parte del stock de viviendas es insoluble a medio o largo plazo y que muchas están en la ciénaga de Sreck? ¿No conoce que van a aparecer  barreras de entrada y de navegación para el ejercicio de la profesión, que no existían antes de la crisis. (En Cataluña ya se han establecido algunas). ¿No ha leído sobre las previsibles quiebras inmobiliarias que van a continuar en este 2011? ¿No conoce las previsiones de salida de la crisis qué, aunque nadie puede conocer con precisión, hay un cierto consenso de que esto va de lustros? ¿No le suena lo de crisis financiera mundial? ¿No ha oído hablar de la enorme incertidumbre que rodea a todos los mercados? ¿Y de las posibilidades de intervención europea de la economía española? 

Bien, no sé por qué razones los nuevos inmobiliarios franquiciados  han entrado en el sector de la intermediación en estos momentos, pero cabe suponer que si han entrado es porque el negocio les parecerá claro. Y como eso para los del esplín inmobiliario es dudoso, sólo nos cabe felicitar a los captadores de franquiciados para las empresas “master”, por su eficacia y desearles que el futuro haga buenas sus promesas.

Nota última:

Es obvio que no deseamos que los nuevos franquiciados tropiecen, ya sea ésta su primera o segunda vez en el sector, sólo nos choca su decisión en estos momentos. También añadiremos que el ejemplo de un empresario gallego que ha vuelto al Sector Inmobiliario después de irse  del mismo hace unos cuatro años –y algún otro caso aislado-  no puede utilizarse aquí como argumento en contra de lo por mí expuesto, pues tanto su “milagrosa” salida como su anunciada entrada en alguno de los parajes inmobiliarios actuales son fruto, según creo, de una delicada y sutil  decisión y circunstancias en nada parecidas a las situaciones que aquí hemos comentado. ¡Ah, y Jove, además, no tropezó en la primera!

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