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Santa Cruz de Tenerife. El Ministerio de Vivienda ha firmado con la dirección facultativa y la empresa adjudicataria de las obras el acta de comprobación de replanteo e inicio de las obras de la segunda fase de la rehabilitación de la Casa de Doña Sixta en La Matanza de Acentejo (Santa Cruz de Tenerife). La actuación permitirá destinar este edificio, cuyo exterior ya está rehabilitado, a albergue-escuela de capacitación agrícola, con dormitorios y comedor.

Los trabajos se han adjudicado a la empresa Bruesa Construcción, S.A. por un importe de 1.810.675 euros, que serán aportados, íntegramente por el Ministerio de Vivienda.

Las obras tienen un plazo de ejecución previsto de 18 meses y se inscriben en el Programa de Recuperación Patrimonial de Elementos Singulares, del Ministerio de Vivienda.

La Casa de Doña Sixta es uno de los edificios más emblemáticos de La Matanza de Acentejo. Construido en la segunda mitad del siglo XVII, se trata de un inmueble de tipo tradicional doméstico. Tiene una superficie superior a 300 metros cuadrados, a los que se suman la bodega, cuadras, varios aljibes, una plazoleta, otros pequeños espacios y una finca.

Descripción de los trabajos

El proyecto intenta abordar no sólo una intervención patrimonial respetuosa, sino enriquecer el edificio, complementandolo mediante el contraste con la obra nueva, cuyo carácter y materiales empleados combinan y realzan la edificación tradicional original. Del mismo modo, se trata de potenciar a través de su nuevo uso, el turismo y el encuentro intermunicipal, aprovechando la infraestructura existente y cumpliendo las directrices comunitarias.

Se acometerá la limpieza de los distintos espacios unificándolos (como en el caso de la antigua nave destinada a bodega).

Se realizará un acceso general desde la calle de La Iglesia (lo que permitirá una distribución a los diferentes usos y cuerpos sin interferencias), desde el que se organizarán una serie de rampas que salven el desnivel y cumplan los requisitos de accesibilidad, hasta llegar a la entrada. Desde allí se accederá al espacio general de la parte ampliada: un espacio diáfano y profundo. Mediante la inclusión de una urna verde –que permite la entrada de luz cenital e introduce un pequeño jardín en el interior- se podrá observar el lagar recuperado y, se accederá a las aulas, zonas comunes y habitaciones.

Se produce, asimismo, un acceso por la entrada de la edificación tradicional rehabilitada.

El cuerpo destinado a comedor y cocina para los estudiantes y las prácticas se organiza en la antigua bodega, aprovechándose así las virtudes de un espacio a dos aguas con vigas de madera tradicional y al que se accede mediante un corto paseo entre frutales y bancales agrícolas replantados. 

La actuación comprende también el acondicionamiento de las huertas y entorno urbano sin anular sus actuales señas de identidad. La actuación abarca una superficie de 2.992 m2 de los que aproximadamente 1.430 m2 corresponden a viales y 1.562 m2 a las huertas de la casa Doña Sixta.