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El Ayuntamiento de Barcelona abre una nueva convocatoria de ayudas para reformas de los edificios de la ciudad que mejoren su eficiencia o promuevan la producción de energías renovables. Se trata de una política estratégica para alcanzar la transición hacia la soberanía energética y para la mitigación del cambio climático.

La rehabilitación energética de los edificios incluye las mejoras llevadas a cabo para incrementar su eficiencia energética —actuaciones sobre fachadas, patios, cubiertas, medianeras, escaleras y vestíbulos de los edificios que mejoren el confort de quien vive allí y permitan reducir la demanda energética—, así como la producción de energía solar.

La convocatoria para la rehabilitación de elementos comunes del parque de edificios tiene un presupuesto de cerca de 14,4 millones de euros en ayudas, que pueden llegar hasta el 50 %, según las actuaciones que se realicen. Si, además, se incorporan instalaciones activas de generación solar, estas ayudas se pueden complementar con bonificaciones de la mitad del recibo del IBI durante los tres primeros años posteriores a la instalación.

En el año 2017 crecieron las actuaciones de eficiencia en un 200 %, con un destacable protagonismo de las de generación energética. Se calcula que estas intervenciones han supuesto un ahorro equivalente al consumo de 780 familias durante un año, y permitirán generar la energía necesaria para abastecer a 120 familias.

Las ayudas se pueden solicitar en las oficinas de la vivienda de Barcelona, pidiendo cita previa en el web habitatge.barcelona, o en el Instituto Municipal del Paisaje Urbano. El plazo finaliza el 30 de noviembre de 2018.

Una ciudad energéticamente más eficiente

Solo los edificios de uso residencial, que mayoritariamente fueron construidos hace más de sesenta años, antes de la existencia de normativas térmicas edificatorias, son los responsables del 28 % del consumo energético total de la ciudad.

Se calcula que más del 90 % de las viviendas de la ciudad serían susceptibles de mejorar su ahorro energético, lo cual reduciría el gasto de familias y empresas y contribuiría a disminuir los efectos del cambio climático.

Además, la política de rehabilitación energética favorece la recuperación y dinamización de perfiles profesionales ligados al ámbito de la construcción, así como la capacitación de profesionales relacionados con el asesoramiento energético.

Esta estrategia de rehabilitación energética se enmarca en la Estrategia de Transición hacia la Soberanía Energética y en el Plan Clima, que prevé rehabilitar el 20 % de los edificios residenciales de más de cuarenta años de ahora hasta el 2030.