Parece que la 'nueva normalidad' se puede calificar de todo, menos de normal. O, mejor dicho, lo que ahora consideramos como normal, hace poco más de un año era casi impensable. Incluso, para rizar un poco más el rizo, diríamos que, más que impensable, era deseable, pero inalcanzable.

¿Quién no deseaba teletrabajar desde su casa y ahorrase los atascos y el dineral en gasolina? ¿Quién no fantaseaba con la idea de dejar el ruidoso y pequeño piso en el centro de la ciudad e irse a vivir al campo? Sin entrar en recuentos exhaustivos, todos sabemos que los más ganaban a los menos.

Ahora resulta que, en la nueva normalidad que nos ha traído este bicho cuyo nombre no quiero ni pronunciar, lo que antes era 'soñar con los ojos abiertos', hoy es lógico, razonable, y muy normal.

La falta de movilidad aceleró una serie de cambios que, aunque previstos en el tiempo, nadie pensaba que se iban a instaurar tan pronto y de una forma tan masiva. Y, de entre esos cambios, el teletrabajo es el objeto desencadenante de muchos que se han producido después.

Y más desde que se ha comprobado que trabajar desde casa beneficia la conciliación, la productividad y la economía empresarial. Algo que parecía que iba a ser temporal, se ha convertido en la forma lógica de desempeñar los puestos profesionales -siempre que no requieran presencia física-. Y más si tenemos en cuenta que nos encontramos en plena era de la globalización, la digitalización y la inteligencia emocional.

La consecuencia inmediata de este cambio en la forma de trabajar ha sido una estampida de las ciudades a zonas más tranquilas, bien comunicadas, en contacto con la naturaleza y donde la calidad de vida no es una utopía, sino una realidad palpable.

Recientes encuestas realizadas por el portal nº1 en cooperativas de viviendas -LACOOOP- han revelado dos datos más que interesantes.

El primero es que el 60% de los compradores viviría lejos de las ciudades si pudiera teletrabajar. Condición cumplida.

El segundo es que la búsqueda de viviendas en cooperativa ha aumentado más de un 700% desde el inicio de la crisis sanitaria.

Cualquier que sepa sumar dos más dos puede intuir claramente hacia dónde se dirige el nuevo buscador de viviendas: huir de la ciudad y comprarse una casa en cooperativa a precio de coste.

Colmenar Viejo, el pueblo de Madrid con más grúas de construcción por metro cuadrado

Si nos centramos en la Comunidad de Madrid, por tomar un ejemplo, los chalés de segunda mano en la sierra han casi duplicado su precio, y la obra nueva en pueblos bien comunicados y a una distancia intermedia se ha convertido en objeto de deseo de cientos de familias que han visto clara la oportunidad que estaban buscando de cambiar de estilo de vida.

Es el caso de Colmenar Viejo, el primer pueblo de área metropolitana de la ciudad de Madrid. En plena Cuenca Alta del Manzanares que le dota de un entorno natural de extraordinaria belleza, a apenas 37 kilómetros del centro de la capital y con unas infraestructuras de comunicación excelentes que incluyen Cercanías RENFE, la obra nueva en Colmenar Viejo se ha convertido en el objetivo claro de muchos de los actuales buscadores de vivienda.

Compradores de vivienda que, por otra parte, saben muy bien que comprando casa a través de una cooperativa de viviendas se ahorran en torno a un 20% y pueden pagar la entrada a plazos. Y éstas son sólo algunas de las ventajas de las cooperativas de viviendas.

Como apunta Augusto Abril -socio fundador de 'lamadredelascooperativas'- "en todas las crisis, las cooperativas crecen en protagonismo ya que es un sector altamente profesionalizado y, quizás, la forma más inteligente de adquirir una vivienda de calidad, con un enorme ahorro y con todas las garantías".

Las promociones de vivienda en cooperativa en Colmenar Viejo rozan la matrícula de honor

No se equivoca en absoluto el directivo de este portal inmobiliario al afirmar que el sector de las cooperativas de viviendas está altamente profesionalizado.

Esta profesionalización es clave en el resurgimiento de las cooperativas de viviendas como la única forma de poder comprar una casa de obra nueva a precio de coste, y con la tranquilidad de que tu dinero está seguro y las viviendas se van a entregar en tipo y forma.

Y no estamos hablando de viviendas de bajo perfil, sino de viviendas de alta calidad, con los diseños más vanguardistas, los sistemas energéticos más eficientes, y dentro de unos complejos residenciales exclusivos con unas zonas comunes de auténtico escándalo.

Como no podía ser de otra forma, las cooperativas de viviendas han ganado protagonismo en Colmenar Viejo -como lo han hecho en las zonas con una alta demanda de vivienda- y están presentes de la mano de gestoras de alto prestigio y con una experiencia de décadas entregando viviendas de calidad bajo el modelo cooperativo.

Es el caso del complejo residencial La Reserva de la Tejera que la prestigiosa gestora de cooperativas Aliaria ha puesto en marcha en Colmenar Viejo con 32 viviendas unifamiliares adosadas en régimen de renta libre de cuatro dormitorios, en una urbanización cerrada y con control de acceso, más de 4.000 m2 de zonas comunes y piscina comunitaria desbordante con vistas a la sierra madrileña.

Con calificación energética A y uno de los sistemas más eficientes de creación y distribución de la energía a través de la aerotermia por sus suelos radiantes y refrigerantes, estas viviendas están diseñadas para ahorrar y disfrutar de las comodidades que ofrece la domótica.

Otro ejemplo que está teniendo mucho éxito entre los buscadores de vivienda es el residencial Las Terrazas de Colmenar Green de la también prestigiosa gestora de cooperativas Sequoia. Esta promoción está pensada para los que quieren vivir disfrutar de las ventajas de un piso, pero con los beneficios de una zona residencial íntima y cuidada al detalle.

También en Colmenar Viejo, esta promoción bajo el modelo cooperativo está formada por 40 viviendas de 2, 3 y 4 dormitorios, con amplias terrazas, dos plazas de garaje, trastero, así como piscina y gimnasio comunitarios. Una de las cosas que más destaca de este complejo residencial -además de que es ecofriendly- es que está pensado para los tiempos modernos. Prueba de ello es, entre otros, su espacio para recibir los paquetes de las compras online, su sala coworking y su aparcabicis interior.

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