Inmodiario

Esta obra, en pleno proceso de construcción, es la primera de nuestras obras más singulares y es una de las "más Morph". Decía el maestro Oiza, que Torres Blancas no habría sido posible tal y como es, si no fuese por la audacia del cliente, Juan Huarte, que creyó en él y le impulsó a cumplir su sueño.

A lo largo de nuestra vida y en muchos de sus ámbitos, nos dicen que seamos prudentes, que no metamos la pata, que no nos compliquemos la vida, que no seamos ilusos, que las cosas son como son... y acabamos voluntariamente confinados en una jaula invisible... nos quedamos dentro, porque pensamos que no merecemos salir, que esos son nuestros límites; y un día decides arriesgarte y cruzas una línea imaginaria que te había tenido preso sin más poder que el miedo.

Desde que presenté a nuestro cliente el boceto de las terrazas de este edificio, con todas las dudas y toda la inseguridad del mundo y, tras un segundos de estupor, apoyó la idea, jamás hemos dado un paso atrás. Nos dimos cuenta entonces, que los sueños son más reales que la rutina, porque todo el mundo tiene sueños y si tienes determinación, todo el mundo los apoyará y los hará suyos.

Se proyecta un edificio con 43 viviendas distribuidas en ocho portales, trasteros, plazas de garaje y cuartos de instalaciones. La tipología edificatoria es la de bloque abierto, proyectándose un espacio libre privado en el cual se plantea una gran zona estancial ajardinada, pista polideportiva, pista de pádel, local comunitario, zona de running, zona de juegos de niños, zona de mascotas, planteamiento de un lago donde se recogen las aguas de lluvia y piscina comunitaria.

De forma más prosaica, el proyecto habla por sí mismo. La parcela cuenta con una gran cantidad de árboles protegidos que "molestaban" a la hora de proyectar. La mayoría de las veces las grandes ideas surgen de una dificultad que nos saca de nuestra zona de confort y nos obliga a hacer algo diferente. En lugar de segregar la edificación colmatando el espacio libre, como un luchador de judo, utilizamos la fuerza del enemigo a nuestro favor, tomando la huella de los árboles como "leitmotiv" para generar unas grandes terrazas hacia las zonas verdes de la parcela. Es la necesidad de conservar parte del arbolado existente, de donde surge la idea de una fachada interior volcada a las zonas verdes con movimientos y formas en las terrazas que abrazan las copas de los árboles.

Debido a la topografía de la parcela y a la forma irregular que tiene, se plantean tres bloques de viviendas, que a su vez mediante saltos de un piso completo, se van adaptando al terreno. Con esto conseguimos una integración en el medio. Es, en la separación entre los dos primeros bloques, aproximadamente a mitad de la calle nueva que hay que construir, donde se sitúa el único acceso peatonal controlado desde garita de conserjería y desde donde nos vamos a distribuir a los diferentes portales.

El tercer bloque ha de salvar varios árboles protegidos, para ello se va adaptando y creando terrazas con formas muy orgánicas que respetan la copa de los árboles a salvar. Este bloque cuenta con una altura menos, y sólo con cuatro viviendas.

La idea se sublima en el bloque exento que se adscribió en la fase 2 de la promoción que, incluso, tiene un árbol dentro de la huella del mismo. La fachada norte de la promoción estuvo en el limbo más de un año dada la dificultad de realizar algo coherente con una fachada sur tan rotunda. El diseño final es de un nivel similar a la fachada interior gracias a que los clientes nos animaron a realizar un diseño osado que intentará emular el nivel de la fachada estrella.

La jardinería y urbanización merecen una mención aparte; de diseño orgánico sin concesiones y de casi 20.000 m2 contiene incluso un circuito de running. El local comunitario, conectado con la piscina tiene un diseño orgánico que lo hace invisible desde las viviendas. El desarrollo de la obra está siendo una apasionante lucha, en la que no podemos ceder un milímetro para que éste a la altura de aquel borroso, audaz y desaliñado primer boceto.