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El final de la cuarentena llevará a una reactivación progresiva y generará movimiento directamente relacionado al cierre de negocios y la apertura de nuevos establecimientos. Los ejes comerciales secundarios serán los más afectados, mientras que en las arterias prime y centros comerciales las grandes marcas aguantarán mejor el golpe.

La recuperación del retail supondrá un cambio en la filosofía de los negocios que conllevará la reestructuración de gastos, la realización de nuevos cálculos de ingresos y costes y la adaptación de las rentas de los locales mediante la negociación de pagos o aplazamientos.

"Las medidas de contingencia adoptadas por el sector retail son adecuadas a la crisis sanitaria, pero el Gobierno ha de apoyar a los pequeños y medianos retailers con ayudas y el aplazamiento de impuestos. Es una cuestión de responsabilidad política y social", subraya Miquel Laborde.

El confinamiento de alrededor de dos meses en España va a tener consecuencias evidentes en el mercado inmobiliario, especialmente en su segmento de retail, razón por la que los inversores inmobiliarios han puesto el foco en la adquisición de locales comerciales ubicados en zonas prime debido a las oportunidades y bajadas de precios que está generando la crisis del COVID-19.

El escenario post-confinamiento será inédito: la reapertura de los negocios irá acompañada de la concienciación general de la ciudadanía y de nuevas medidas y procesos de atención al cliente por parte de los establecimientos. Además, el impacto de esta crisis en los comercios provocará que haya más locales disponibles, sobre todo entre los pequeños retailers, muchos de los cuales padecerán la peor parte de esta crisis y deberán echar el cierre o realizar una reestructuración en sus plantillas que impactará de manera directa en la tasa de desempleo.

Por zonas, los ejes comerciales secundarios serán los más afectados, mientras que en las arterias prime no habrá mucho cambio, pues las grandes marcas tienen mayor margen de maniobra para aguantar la caída drástica de ingresos de estos meses. En los centros comerciales tampoco se espera mucho movimiento, pues son espacios ocupados en su mayoría por grandes marcas que, a lo sumo, tratarán de aplazar rentas o realizar pequeñas renegociaciones. La recuperación del retail irá de la mano de un cambio en la filosofía de los negocios que conllevará la reestructuración de gastos, la realización de nuevos cálculos de ingresos y costes y la adaptación de las rentas de los locales mediante la negociación de pagos o aplazamientos.

"Es posible que algunos establecimientos deban bajar la persiana o ajustar mucho sus gastos, con el consiguiente impacto en el empleo. No obstante, aquellos que sean capaces de aguantar estos meses de parálisis coyuntural, saldrán reforzados de la crisis. Habrá una reactivación progresiva y bastante movimiento directamente relacionado la apertura o cierre de establecimientos a raíz de esta situación", señala Miquel Laborde, socio fundador de Laborde Marcet.

Los retailers del sector de la restauración serán los más afectados por esta crisis, pero no serán los únicos establecimientos a los que se tenga que vigilar con lupa. Otros negocios de sectores como la moda o el ocio también serán espacios de alto riesgo de contagio, por lo que presumiblemente serán los últimos en recuperar la normalidad en su actividad. Este tipo de marcas deberá adaptarse a la nueva coyuntura mediante la puesta en marcha de innovaciones en sus estrategias comerciales y de cambios en su propuesta de bien o servicio.

Las ayudas y medidas del Gobierno serán claves para salvar al pequeño comercio

Ante una situación crítica para la tesorería de muchas pequeñas y medianas empresas del sector retail, Miquel Laborde reconoce que "las medidas de contingencia adoptadas son coherentes y adecuadas a la crisis sanitaria que vivimos, pues permiten frenar el ritmo de contagios y corregir cuanto antes una situación excepcional que nos ha cogido a todos por sorpresa" pero advierte que "el Gobierno ha de apoyar a los pequeños y medianos retailers con ayudas y el aplazamiento de impuestos. Es una cuestión de responsabilidad política y social".

En esta línea, Laborde reclama más rapidez al Gobierno: "El poder político ha llegado a un colapso en su proceso de toma de decisiones. Si bien se están aplicando una serie de medidas a nivel fiscal, aún no se ha esclarecido qué pasará exactamente con las pérdidas que está sufriendo el pequeño comerciante que no haya podido abrir durante el estado de alarma. Las medidas que se tomen deberán ser lo más rápidas y prácticas posible para tratar de reactivar una economía española que parece estar abocada a entrar en recesión en el corto y medio plazo".