Marketing Manager en Islazul.
Inmodiario

La conciencia ecológica ha crecido exponencialmente en nuestro país, de la misma forma que ya es una obligación urgente el establecer medidas que frenen el cambio climático, si no queremos dilapidar nuestro planeta. Ambas circunstancias ya están condicionando tanto la construcción como la reforma de los centros que se ubican en nuestras ciudades. La clave está en combinar diseño, sostenibilidad y confort, para ofertar tanto al visitante, como al posible inversor futuro, inmuebles que posibiliten la funcionalidad y bienestar de trabajadores y usuarios, a la vez que presentan un bajo consumo energético y un mínimo impacto ambiental. Una buena parte del valor futuro de ese activo va a estar marcado por la sostenibilidad del inmueble.

Los nuevos modelos de construcción "verde" se están implantando gradualmente en todos los puntos del planeta. Islazul, un centro comercial situado en Madrid, administrado por Nuveen Real Estate y gestionado por Cushman & Wakefield, es un claro ejemplo de edificio sostenible preparado para acoger la experiencia de compra y el disfrute del tiempo de ocio del visitante, a la vez que respeta el entorno y da respuesta a los imperativos medioambientales del presente y del futuro. Recientemente ha instalado un jardín vertical con más de 300 metros cuadrados (el más grande ubicado en un centro comercial), que respeta la flora autóctona, purifica el aire y reduce la temperatura ambiente. En definitiva, promueve la biodiversidad en una capital acuciada por los problemas de contaminación. Un jardín vertical de este tamaño es capaz de producir el oxígeno que necesitan más de 310 personas al año, procesar unos 77 kilogramos de metales pesados, filtrar más de 200 toneladas de gases nocivos y atrapar más de 40 kilogramos de polvo.

Estos y otros ejemplos vienen a corroborar la preocupación de estos activos inmobiliarios por la sostenibilidad y por posicionarse como centros experienciales, pero respetuosos con la ecología. Se trata no sólo de una cuestión de eficiencia energética, sino que abarcan aspectos como la emisión de gases contaminantes, el consumo de agua, la gestión de residuos o la salud de los usuarios del edificio. Ya no sólo se trata de una imposición normativa, sino también de un requerimiento ético y de una demanda del consumidor y cliente cada vez más concienciado ecológicamente. Para ello, se busca la ayuda de organismos independientes para que, con sus certificaciones, permitan orientar estos esfuerzos y avalar los logros y avances. Es el caso del BREEAM® En Uso (Building Research Establishment Environmental Assessment Methodology), que Islazul ha renovado y mejorado recientemente al conseguir la calificación de "Excepcional".

En los 60 últimos años la población española se ha incrementado en 16 millones de personas. Es evidente que ese aumento demográfico va asociado a un potencial impacto ambiental, precisamente por la proliferación de los edificios en los que trabajamos o vivimos. Su simple construcción ya conlleva una modificación del medio en el que se ubica, pero también su evolución y mantenimiento.

De la misma manera que hemos incorporado gestos a nuestro entorno doméstico, tales como el reciclaje de todos los deshechos, la reutilización de enseres y ropa, o la reducción de nuestro consumo de agua y gas, todos los que estamos involucrados en la gestión de edificios abiertos al público tenemos la obligación de trabajar y establecer medidas para garantizar la sostenibilidad. Debemos "pensar en verde" desde cada uno de los rincones en los que tengamos capacidad de decisión. Es nuestra responsabilidad si queremos conservar nuestro planeta.