Estimado lector, Soy Sergio Balcells, Presidente de IPUR, la Asociación de la Industria del Poliuretano...
Inmodiario

Después de varios años esperando la revisión del Código Técnico de la Edificación para cumplir con la Directiva de Eficiencia Energética de Edificios de 2010, finalmente el Gobierno publicó el pasado 12 de septiembre la Orden Ministerial por la que se actualiza el Documento Básico DB-HE Ahorro de Energía del Código Técnico de la Edificación. Pero, ¿qué supone para los profesionales que trabajamos en el sector de la edificación?, ¿y para los ciudadanos?

Cuando se aprobó el texto original del CTE en 2006, España vivía una realidad económica diferente a la actual. En aquel momento, y con un ritmo frenético de construcción de viviendas, la preocupación de los profesionales, entre los que me incluyo, era poder fabricar y dar servicio a un ritmo suficiente para poder satisfacer la demanda.

El articulado inicial del CTE de 2006 establecía unos requisitos mínimos a cumplir para los diferentes elementos constructivos, pero muchos agentes del sector coincidimos en que la normativa de 2006 no llevó a reducir la demanda energética de los edificios de una forma sensible. En la mayoría de los casos, fue la oficialización de unas buenas prácticas que los profesionales del sector incluían en sus proyectos y construcciones. El ciudadano, usuario final de los edificios, no ha llegado a beneficiarse de una verdadera eficiencia energética de los edificios.

Como ya he dicho en otras ocasiones, si algo bueno ha tenido esta crisis que tan mal nos lo está haciendo pasar, es el hecho de darnos la oportunidad de pensar en cómo estábamos construyendo, con qué estándares de calidad, si estábamos pensando en el usuario final de la vivienda y en el gasto energético y económico que iba a tener que acometer para mantener su hogar eficientemente confortable.

Para ayudarnos a corregir los errores del pasado se aprueba un nuevo articulado para el Documento Básico de Ahorro de Energía (CTE DB HE), de aplicación voluntaria desde el pasado 13 de septiembre y obligatoria a partir de mediados de marzo del año que viene, dentro de seis meses.

Como principales novedades quiero destacar, la nueva exigencia de limitación del consumo energético del edificio y el alcance a la rehabilitación de viviendas existentes, un pilar para mejorar de forma definitiva el parque edificatorio de nuestro país.

Además, la exigencia se fijará sobre la demanda energética del edificio, con limitaciones máximas por zonas climáticas. Habrá muchas estrategias para cumplir con este requisito, pero está demostrado que la más económica es el diseño con el espesor óptimo de aislamiento. Ya no será raro encontrar en muchas zonas del país espesores de aislamiento de 8, 12, 10 o 15 centímetros como pasa en países vecinos, con los que compartimos climatología y frontera.

En la práctica esto va a suponer que los edificios van a ser por fin ahorradores de energía en lugar de despilfarradores. Esta nueva normativa nos acerca a Europa y será la base de edificios de energía casi nula demandados por Bruselas a la vuelta de tan sólo 6 años.

Eso sí, el Gobierno debe continuar con esta política y exigir el riguroso cumplimiento de esta nueva normativa para que no se quede en una mera declaración de intenciones, como ha pasado con el recientemente aprobado Certificado de Eficiencia Energética para Viviendas Existentes, sobre el que leo con tristeza que las Comunidades Autónomas, responsables de su gestión, no han implementado ningún tipo de control para garantizar los intereses de los consumidores finales.

En estos días se debate en el Congreso la activación del Seguro Trienal obligatorio, otra oportunidad para contribuir a mejorar la calidad de los inmuebles en beneficio, de nuevo, del ciudadano.

También sería muy favorable que esta medida normativa se acompañe de ayudas y subvenciones que animen a los ciudadanos a rehabilitar sus viviendas con criterios de sostenibilidad y eficiencia energética. Nuevamente me fijo en Francia que estos días aprueba la bajada de los tipos del IVA para los trabajos de aislamiento al 5%. Si se exige mayor eficiencia pero no se anima a los ciudadanos en la buena direcciónpara encontrar la manera más eficaz deahorrar dinero y energía, nuevamente esta norma se quedará, como tantas otras, en el cajón de los buenos propósitos.

Estimado lector, Soy Sergio Balcells, Presidente de IPUR, la Asociación de la Industria del Poliuretano...