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Madrid. La cerámica española es la más valorada a nivel mundial en calidad, vanguardia y diseño. También España es uno de los mayores productores internacionales, siendo hoy una de las industrias más exportadoras de nuestra economía. Pero además de su función estética y decorativa en el revestimiento de espacios, la cerámica juega un papel cada vez más relevante en la edificación sostenible y la eficiencia energética:

- Alrededor del 40% del consumo total de energía en el conjunto de Europa corresponde a los edificios. En el caso de España, el consumo energético derivado de la edificación supone un 25% del total nacional.
- Ya existe cerámica capaz de absorber CO2. Un metro cuadrado de esta superficie puede llegar a descontaminar hasta 250 microgramos/hora de los perjudiciales óxidos de nitrógeno (NOx) y retirar hasta el 74% de ácido nítrico (responsable de la lluvia ácida) del aire de nuestras ciudades.

- Los pavimentos cerámicos conductores de calor, gracias a sus nanoconductores,  pueden llegar a ahorrar más de un 16% en la factura eléctrica de un hogar medio, lo que supone casi el coste de dos meses de la energía usada en la climatización

- Los sistemas de cerámica radiante permiten convertir todo el suelo en un gran panel emisor de calor, calentando así las estancias sin necesidad de conectar ningún otro sistema de calefacción.

- Se han logrado crear superficies autolimpiables con cerámica que contribuyen a reducir notablemente el consumo de agua y detergentes necesarios para la conservación y limpieza. Todo ello gracias a nanopartículas que confieren a la baldosa un efecto fotocatalítico, es decir, que reacciona con la radiación ultravioleta del Sol, produciéndose una oxidación que destruye la materia orgánica en contacto con la superficie.

- La continua disminución del grosor de las baldosas cerámicas ha permitido una reducción del 50% en el consumo de materias primas para su fabricación, un menor consumo de energía en su fabricación, y con ello menos emisiones de CO2 y menor generación de residuos en el caso de destrucción.

- La industria cerámica ha desarrollado un sistema que permite integrar células fotovoltaicas en las fachadas cerámicas. Con ello se consigue disponer de paneles solares integrados en las estructuras arquitectónicas

- Gracias a la cerámica cada vez más edificios utilizan fachadas ventiladas, por su importante aportación en términos de eficiencia energética. Las fachadas ventiladas favorecen el mantenimiento del calor proveniente de la radiación solar durante las estaciones frías, y a la inversa, refrigerando el edificio cuando más calor hace, especialmente en verano.  

- Ya se comercializan baldosas cerámicas de colocación en seco, que se ensamblan entre sí sin necesidad de utilizar cemento ni otros materiales de adhesión. Por ello su instalación no genera residuos ni escombros, y además pueden ser reutilizadas de nuevo en cualquier otra estancia

Cerámica, un material sostenible por naturaleza

Por sus propiedades intrínsecas, la cerámica es ya de por sí un material de revestimiento idóneo para contribuir al desarrollo de soluciones sostenibles y eficientes energéticamente, tanto en el mundo arquitectónico y urbano como en el ámbito doméstico del hogar.

- Durabilidad y resistencia: la cerámica es uno de los materiales más resistentes a los desafíos ambientales, ya que es inerte y no le afecta la exposición al agua, al fuego e incluso a las radiaciones ultravioletas.  Por tanto, un producto duradero implica siempre una menor necesidad de reposición, menos residuos y por tanto un menor impacto energético y ambiental.

- Versatibilidad en acabados: se trata de uno de los materiales de construcción más versátiles. Es aplicable tanto en superficies verticales como horizontales, planas o curvas, interiores o exteriores, y en zonas secas o húmedas. Se puede crear prácticamente a medida en relación a tamaño, forma y ser tratada pictóricamente para adaptarse a las necesidades técnicas del edificio y la mejora de su eficiencia energética: con superficies reflectantes para iluminar zonas en sombra donde sea necesario o, en el caso contrario, con materiales y colores que absorban las radiaciones directas para regular de forma natural la temperatura de espacios y estancias.

- Bajo mantenimiento: requiere poco mantenimiento tanto en su conservación como en su limpieza, la cual se realiza bajo procesos y materiales de bajo coste e impacto ecológico.

- Material aséptico: su fácil limpieza y su carácter inerte lo convierten en un material que no trasmite olores o bacterias, ni ningún tipo de emisión contaminante. La baldosa cerámica contribuye así a la mejora de calidad del aire interior.

- Material resistente al fuego: la cerámica es un material ignífugo por lo que disminuye el riesgo incendio en comparación en otros materiales en los edificios donde se instala.

- Material resistente a las radiaciones solares: la baldosa cerámica no pierde su color o intensidad por su exposición a los rayos solares. Esta propiedad junto a su resistencia y durabilidad garantiza su inalterabilidad a lo largo del tiempo.