Inmodiario

El problema de los neumáticos inservibles sobrantes que la industria no es capaz de reutilizar provocó la pasada primavera un accidente de graves consecuencias, como fue el incendio acaecido en el vertedero de Seseña, en Toledo, que estuvo activo durante trese semanas.

Para que situaciones como esta no vuelvan a producirse no queda otra que reducir las unidades de neumáticos acumulados en estos vertederos, cementeras como la catalana Molins han puesto en marcha proyectos para poner en valor estos neumáticos sobrantes, utilizándolos como combustible en los hornos de las fábricas de cemento.

Inicialmente, la Generalitat de Cataluña concedió una autorización para utilizar 5.000 toneladas anuales como combustible en la fábrica de Molins situada en la localidad de Sant Vicenç dels Horts, pero dado el éxito de la iniciativa, el grupo ya ha solicitado ampliar el reciclaje a 20.000 toneladas, y se está a la espera de que se resuelvan las alegaciones presentadas por los ayuntamientos afectados para tomar una decisión al respecto.

Desde Molins se precisa que se están consumiendo mucho menos de las 5.000 toneladas anuales autorizadas porque no utilizan neumáticos enteros o troceados, sólo triturados, y eso requiere un proceso industrial previo. Para hacer viable técnica y económicamente su uso como combustible, se requiere una cantidad mayor.

Los neumáticos tienen un alto contenido de biomasa. Su poder calórico es similar al del coque de petróleo, el combustible fósil más utilizado en los hornos de las fábricas de cemento. Sustituyen parte de un combustible por residuos que contienen biomasa sin que varíen las emisiones ambientales.

Las cementeras españolas están a la cola de Europa por lo que se refiere a la utilización de residuos en sus hornos. Según datos del sector, en Holanda, el 86% del combustible utilizado son residuos; en Alemania, se supera el 50% y, en España, se está alrededor del 30%. En las fábricas catalanas tan sólo es del 24%. Los residuos que más utilizan son los lodos de depuradora, maderas y restos vegetales, papel, plásticos y aceites.

Respecto a los neumáticos, las fábricas de cemento tan sólo utilizan como combustible el excedente, el que acabaría en vertederos. Los neumáticos usados tienen multitud de usos, como componente para asfaltos, en pavimentos de parques infantiles o rellenos de campos de fútbol artificiales, pero la industria no puede absorber todo el volumen que se genera y el excedente acaba en el vertedero.

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