Escritor y Formador inmobiliario. Arquitecto Técnico. Agente de la Propiedad Inmobiliaria. Correo...
InmodiarioAlcobendas (Madrid) Estimada vicepresidenta: Más allá del éxito del concepto de Sostenibilidad, de cuyo triunfo ironizábamos en una postal anterior (Véase: La Vacuna de Shrek (2) Sostenibilidad, una palabra de éxito.) y de su posible abuso al extenderlo a áreas inadecuadas, la Sostenibilidad en la Construcción representa ya una rigurosa exigencia.

No se trata de que no hayamos dado pasos en esa dirección, por el contrario, ni es un concepto nuevo ni exótico ni está falto de normalización, sino que su Ley de la Edificación Sostenible viene en el momento adecuado, es necesaria y puede –debe- reanimar con fuerza el sector Inmobiliario y, sobre todo, reorientarlo hacia prácticas mejor adaptadas a los momentos actuales. Hasta su acrónimo “LES” suena bien y va camino de convertirse en una marca de excelencia.

Creo que sobre la LES, sus expertos –sus herreros- se lo habrán ya contado pero permítame un consejo: más allá de su definición concreta y sus especificaciones, lo que va a tener una gran importancia es que las “recetas” que se determinen en aquélla, pasen, de ser una enumeración de requisitos genéricos aplicables según los casos, a un conjunto articulado de conceptos cuantificables... perfectamente homologables con lo que ya en estos casos se está haciendo en el mundo de la certificación de calidad. Y por ello, lo primero es fijar muy bien su alcance.

Ir detrás –perseguir- edificios sostenibles quiere decir mucho más que construir de acuerdo a una serie de normativas, códigos técnicos o leyes. Es todo el proceso, desde el planeamiento hasta su final –destrucción, demolición, sustitución, nueva rehabilitación- lo que debe de ser sostenido. Y así, es la planeación, el diseño, la gestión, la edificación, la entrega, la puesta en marcha y el mantenimiento a lo largo del ciclo de vida útil de la edificación, lo que debe de considerarse. Y eso, salvo la Planeación y la Gestión del Suelo, tanto para Obra Nueva como para la Rehabilitación de Inmuebles.

El segundo aspecto va a consistir - y en eso sus expertos lo harán muy bien y por eso nada más digo- definir el conjunto de especificaciones técnicas que son necesarias para caracterizar la Sostenibilidad en cada una de las distintas áreas del alcance o facetas que se determinen.

La tercera idea es la “Certificabilidad” de lo pretendidamente sostenible. El segundo aspecto sin éste tercero haría que la LES naufragase. No pueden especificarse los criterios de Sostenibilidad por cada área sin completarse con el proceso de control necesario para verificar racionalmente si aquella se ha conseguido o no, o bien, en qué grado se ha hecho. Afortunadamente ya se conoce mucho sobre la Sostenibilidad y la certificación de la misma en la edificación. Y es seguro que sus expertos herreros la conocen muy bien. A este respecto le acompaño un párrafo de la entrevista que hemos hecho a uno de los mayores expertos españoles en la Certificación de Sostenibilidad. (1)

“Existen diversas certificaciones de la Sostenibilidad en el mundo, como la BREEAM® de origen británico, Green Star ® australiana o CASBEE ® japonesa. En España la asociación GBC España (afiliada al World GBC) ha desarrollado la certificación VERDE en la que también participamos activamente desde Arup. Sin embargo, en el plano internacional LEED ® es la mas reconocida y extendida. Estos sistemas, así como herramientas de evaluación del comportamiento sostenible propias de Arup (SPeAR®) nos permiten proponer y evaluar medidas que suponen reducciones del impacto ambiental y uso de recursos naturales manteniendo la viabilidad económica e integrando los factores humanos y sociales.”

La cuarta idea es la de la Marca LES. Ya le he hecho alguna broma bienintencionada sobre élla pero ahora le recuerdo lo decisivo que resulta una marca para el éxito del producto. Sus expertos herreros le contarán muy bien todo esto, así que yo sólo le señalo lo decisivo que resulta “apropiarse” de una característica del producto para triunfar con él. La LES debe de “apropiarse” del concepto de construcción verde. Con esto, la LES enmarcará un tipo de construcción específica, valiosa, respetuosa con el medio ambiente, con la gente que trabaja o vive en esos inmuebles... y hasta con los capitalistas que los han promovido, tal y como le voy a contar enseguida. Su marca LES debe de distinguir y distinguirse. La LES no debe de llegar a ser una carga más – una nueva dura lex- sino un camino normado para alcanzar la excelencia en la construcción. Y para eso le hace falta incorporar a su equipo de herreros a uno de un nuevo tipo: el marquetinero, que le dirá como vender esa “marca” de Ley. No promueva nuevas y duras obligaciones sino que publicite nuevas y excitantes ideas para construir, llenas de ventajas para sus promotores.

La quinta idea es que la LES, tiene que buscar –normar, inducir, lograr- la cuantificación de todas las actuaciones que determine. Se trata de que la Ley no olvide que los costes para lograr los diferentes grados o niveles de certificación de la Sostenibilidad no deben de ser sepultados sino que tienen que ser sacados a la luz. Como esto es difícil de lograr... ¿qué tal si establece estímulos fiscales para las cantidades específicamente empleadas en el logro de la certificación? La información que se obtendría sería sin duda de mayor valor para la administración que el ahorro fiscal para el promotor. Además del valor impulsor hacia la construcción LES que esto significaría.

La sexta idea es que la LES, que inevitablemente llevará a mayores costes de construcción inicial, tiene que buscar el contrapunto a este inconveniente, no sólo en el mayor valor de lo finalmente construido sino en los menores costes de mantenimiento del inmueble durante toda la vida útil del mismo, de manera que los costes globales y el retorno de la inversión para el promotor hagan transparente que los edificios sostenibles son más deseables que los no sostenibles... hasta desde el punto de vista de la inversión. Esto, que es económicamente cierto, le traerá más partidarios de la LES que opositores... pero hay que contarlo bien, incluso desde el articulado de la Ley.

Y ya le dejo por hoy. Volveremos a este asunto pues de hecho la sostenibilidad es uno de los temas a los que este periódico está dedicando una atención especializada. Finalmente que aquí estimamos que la LES (y otras certificaciones de calidad) puede ser el bebedizo que reanime a nuestro sector.¡No lo haga amargo, vicepresidenta, pues ni hay por qué, ni sería bueno!

Miguel Villarroya Martín
mvillarroya@inmodiario.com
Notas:
(1)Se trata de Ramón Rodríguez, Asociado y consultor senior responsable del grupo de sostenibilidad de Arup en España, experto en sostenibilidad y eficiencia energética en la edificación y en el planeamiento urbano. Ramón es también Profesional Acreditado LEED® y está liderando la implantación y extensión de la certificación de la sostenibilidad LEED® de proyectos en España.
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