Inmodiario

  • OPINIÓN

Habíamos dicho en el artículo anterior, que los críticos favorables hacia la deslealtad bancaria tienen razón cuando nos recuerdan que gran parte de los actuales recursos de financiación de la Banca se han obtenido en las operaciones de recapitalización que con dinero público las entidades de crédito han obtenido recientemente del Gobierno. Esas enormes cantidades de dinero tenían un destino compartido pues además del saneamiento de la Entidades de Crédito, se pretendía que parte del dinero volviesen, al menos en parte, en forma de Crédito y de Liquidez al mercado privado.

La queja real es que el segundo destino no se ha cumplido hasta el momento y que ahora que se empiezan a destinar dineros más abundantes hacia la financiación de empresas y particulares, estos préstamos se conceden preferentemente a aquellos demandantes directos de los inmuebles adjudicados a los Bancos. Esto parece ser así. (1) Y por eso la competencia “desleal” en estos casos parecería sustentarse en terreno firme.

La primera respuesta es que quizás no, dado que la refinanciación bancaria, no ha venido solamente por las ayudas públicas. Las entidades han acudido también a recursos externos y aunque yo no sepa en que proporción ha sido, en la que lo haya sido, el segundo compromiso no sería exigible.

¿Pero y en la otra, en la parte que se concedió por el Gobierno Español con esa condición de redireccionamiento del dinero hacia el Crédito y la Liquidez en el mercado? Pues sí, y aquí sí que habría que preguntar por qué no se ha respetado la condición señalada. Y mejor aún, preguntar si además de la comunicación mediática realizada, llegó a concretarse esa condición mediante una obligación al beneficiario. ¿O es que no hubo una obligación asumida por los bancos? Porque no parece que de existir se le haya hecho el mínimo caso. ¿Y si existiese, ante su incumplimiento por las Entidades de Crédito, qué hace la otra parte, el Gobierno, para que lo pactado se cumpla?

Pues que quiere que le diga, salvo que cuando no se acuerdan bien las cosas -¿son mejores los abogados de los Bancos que los del Gobierno?-, luego, no se cumplen a satisfacción de las partes. Y pierden los que pierden, esto es, aquéllos que esperaban que dicha enorme inyección de dinero les volviese en forma de créditos para seguir trabajando, es decir, usted, y yo y una larga fila de inocentes que creímos en que la financiación con dinero público de las pérdidas y excesos de algunos privados, era a pesar de todo, buena y necesaria para el conjunto de los españoles.

No parece que el Gobierno vaya a redimir esta situación así que la solución sólo parece estar en manos de la Reina Roja Inmobiliaria… y en nosotros mismos. Por ello habrá que extremar nuestra “competencia”-capacidad de acción y de conocimiento a aplicar- y dejar de quejarnos de deslealtades que sólo en un, aunque importante caso, son ciertas. Necesitamos nuevas visiones, visiones del futuro-presente que nos ayuden a sobrevivir a esta ferocísima Recesión, y nuevas y decisivas acciones para seguir remando hacia un futuro borroso..

Pero ya tengo que dejarle. Y lo hago indicándole que si hasta ahora no le he hablado de la Reina Blanca –alguna parte de la Banca extranjera, en breve lo haré y verá usted como hay más bailes a los que acudir, con otras aspirantes que no tienen los Problemas y Oportunidades de la Roja, y sí, otro cierto número de atractivos excitantes.

¡Siga con cuidado... y cambie su “hacer” respecto de la nueva realidad del mercado, en el que la Inmobanca –la Reina Roja Inmobiliaria- constituye una realidad insoslayable aunque no, irremediablemente única.

Miguel Villarroya Martín
www.inmobiliari.net

Notas:
(1) Dado que no se recogen, en las estadísticas publicadas, cuántas de las operaciones realizadas en el mes, se hacen por terceros y cuántas directamente por parte de la banca, su cálculo es imposible.