Inmodiario

  • OPINIÓN

Alcobendas (Madrid). La imagen literaria de la Ciénaga de Shrek del profesor Bernardos de la Universidad de Barcelona nos permitía tanto la descripción de una parte de los inmuebles del Sector Inmobiliario, afectados por diferentes características perversas que harán que aquellos no tengan demanda efectiva en mucho tiempo, como la descripción de la situación en la que quedan sus actuales propietarios, los intermediarios inmobiliarios que pudieran actuar en operaciones de compraventa y, en este caso, sus nuevos compradores.

En esta postal deberíamos reflexionar en las consecuencias que los inmuebles de la ciénaga tendrán para el desenvolvimiento del Sector.

El conjunto de los inmuebles de Shrek alterará el mercado de la Venta Inmobiliaria, al menos, en las formas siguientes:

Como encharcamiento de intermediarios inmobiliarios.
Como lastre de una serie de actuaciones futuras.
Como consumidor de recursos.
Como empobrecimiento progresivo de sus propietarios.
Como generadores de otros costes.

Veámoslo:

a) Como encharcamiento de intermediarios inmobiliarios.

Ya que muchos actuarán como si la charca no existiese, trabajando tanto con bienes de la ciénaga como del resto. Su no discriminación les hará perder efectividad por lo que el sistema de intermediación perderá eficacia.

b) Como lastre de una serie de actuaciones futuras.

Esos inmuebles forman parte del stock de viviendas sin vender y como las estadísticas no distinguen entre inmuebles de la ciénaga y del resto de situaciones, algunas de sus características de venta tales como precio o plazo de venta, desfigurarán los resultados “del Sector” . La existencia de dos “poblaciones” distintas en el Sector, no considerada la una e inmersa a estos efectos en la segunda”, minusvalorará la calidad de las estadísticas inmobiliarias.

La influencia negativa de esa segunda población “oculta” se hará sentir de más maneras pues no sólo enturbiarán las estadísticas sino que encima alterarán el desarrollo futuro de otras iniciativas demandadas. ¿Cuántas casa nuevas hay que iniciar si todavía quedan muchas sin vender? es una pregunta cuya respuesta queda condicionada por el número de las que no se han vendido y siguen vacantes, por ejemplo.

c) Como consumidor insaciable de recursos.

La existencia de bienes de mínima demanda a largo plazo no es sino un despilfarro de los recursos empleados tanto anteriormente en su construcción (¿Para qué se han construido bienes que a la postre resultan invendibles? Dinero, tiempo, materiales, energía, conocimiento, personas, etc., que podían haberse dedicado a la construcción de bienes deseables y de calidad se han malgastado en la de inmuebles que finalmente no interesan a casi nadie.) como en el futuro. (Todos esos inmuebles innecesarios necesitan sin embargo de mantenimiento. Gastaremos pues enormes cantidades de dinero en sostener inmuebles que casi nadie desea , y eso, mientras duren en pié (¿cien años?).

c) Como empobrecimiento progresivo de sus propietarios.

Bienes que no se desean son bienes que van perdiendo progresivamente su valor. La riqueza de los inmuebles que disponían en la ciénaga aquellas familias o empresas o Comunidades o el Estado, se irá progresivamente deteriorando por su falta de demanda, de tal forma que lo que tenían, cada vez valdrá menos.

d) Otros costes

El coste psicológico para los propietarios afectados tampoco será pequeño. Y sus consecuencias, mayores, pues gente empantanada en un bien inmueble, desde luego no es el mejor inversor para un siguiente.

Entre los otros costes de los inmuebles de Shrek situados en poblaciones alejadas, se encuentran los costes de acceso al lugar, los del mantenimiento de los servicios generales de la población alejada, los de vigilancia en el caso de núcleos fantasmas, etc.

Esta es una pequeña lista de los males que lo que habiendo sido construido en el pasado y sin demanda actual, tendremos que soportar... y no sólo individualmente. Pero eso es lo que ocurre cuando la ambición sin límite desata la avariciosa conducta inmobiliaria o cuando, fatalmente, se yerra en la compra.

¡Siga con cuidado!
Miguel Villarroya Martín
info@inmobiliari.net

Notas:
(1) La imagen de esta postal pertenece al servidor de imágenes www.clipart.com al que está suscrito mi sitio www.inmobiliari.net