Inmodiario

  • OPINIÓN

Alcobendas (Madrid). A partir de la imagen de la Ciénaga de Shrek del profesor Bernardos de la Universidad de Barcelona hemos explicado la situación en la que quedan sus actuales propietarios y lo que pueden hacer al respecto los intermediarios inmobiliarios en postales anteriores, así que hoy reflexionaremos sobre las consecuencias que se derivarían para los eventuales posibles compradores de esos inmuebles de la ciénaga.

En la postal anterior ya hemos visto que los propietarios están abocados a perder durante un tiempo amplio –nadie sabe el tiempo de presencia del bien en la ciénaga, pero en algunos casos la respuesta es siempre. (Por ejemplo: si no cambia la Ley de Costas, los inmuebles que están en la franja de protección marítima lo estarán permanentemente o si el inmueble está en un municipio cuya población se va hundiendo, la demanda tenderá a cero.) Y en otros casos, para mucho tiempo.

Así que: ¿quién va a comprar en la ciénaga o va a mantenerse contento en élla?

Aunque haya razones objetivas para la clasificación de un inmueble como un inmueble de Shrek, los límites de la ciénaga son límites percibidos, por eso la percepción de la situación de un inmueble puede ser una u otra- con independencia de su situación objetiva, por ello las condiciones objetivas que hacen que un observador rehuya una compra puede a otro acercarle a la misma. Lo que gusta a uno, puede no gustarle a otro: lo que necesita uno no le hace falta a otro. Su respuesta de venta es distinta en función de la percepción del comprador.

Esto nos advierte de una de las características caóticas de los Inmuebles de Shrek: su pertenencia y no pertenencia, a la vez, a la ciénaga, ocurriendo una u otra situación en función de la percepción de su demandante potencial.

La compra en un lugar desolado puede incluso ser un lugar atractivo para un escritor que busque el retiro en él; o para alguien que quiera vivir sin llamar la atención de nadie; o quizás para quien encuentre en la soledad un valor; o para alguien que haya nacido allí y quiere volver a la edad de su retiro; o para alguien que necesite escasa repuesta social al negocio, empresa o fabrica que tenga previsto establecerse; etc.

Los empleados de empresas con situación ambiental hostil, probablemente deseen vivir en el lugar donde trabajan, antes que hacer largos desplazamientos diarios a su trabajo desde lugares en los que el impacto es menor o está ausente.

Y así sucesivamente puesto que para cada una de las facetas (1) de los inmuebles de Shrek pueden existir excepciones. De éllas surge el primer grupo de compradores posibles.

Pero hay un segundo grupo de compradores de la ciénaga, aquellos bienintencionados y ciegos que compran esos inmuebles que objetivamente son bienes de incierta revalorización a largo plazo. Bien, la gente acepta situaciones, que otros considerarían inaceptables y compran cuando no debieran hacerlo. Esta conducta se ha seguido en el pasado y seguirá en el futuro. Lo que quizás no perciban estos compradores es que sustituyen a los propietarios anteriores en su posición en la charca y que, aunque a ellos eso o no les importe o incluso no lo perciban, el inmueble sigue en la posición que estaba. Y así, el problema se ha digerido pero no se ha eliminado.

Un tercer grupo, lo componen los “lobos inmobiliarios”, compradores que se acercan a los propietarios de la ciénaga para aprovecharse de su extrema debilidad. Constituyen este grupo empresas o particulares con gran liquidez y buena paciencia, que compran “chollos y gangas” a precios mínimos, y que suelen obtener buenos precios a causa de la extrema debilidad de los propietarios.

Podría pensarse que pocos lobos se acercarán a la charca pues también hay propietarios en dificultades graves fuera de ella. Es cierto eso, pero aunque a los lobos les funciona bien el olfato y rechazarán la mayor parte de los inmuebles que están en la ciénaga, de vez en cuando algún lobo comprará en ella por las mismas razones de percepción que indicábamos en el primer caso. Y también, en raras ocasiones, se confundirá y comprará mal.

Esos son tres yacimientos de compradores posibles si bien de incierta cuantificación y difícil concreción.

Finalmente, los propietarios de esta clase de inmuebles, permanecerán largo plazo en ella, sin que a los que deseen salir les resulte fácil, por mucho que bajen el precio. Sin duda son malas pero inevitables noticias para los propietarios. Los compradores que pudieran sustituirles, heredarán esa cenagosa situación.

Continuará; mientras tanto, ¡siga con cuidado!
Miguel Villarroya Martín

Notas:
(1) Véase las postales 1 y 2 de esta serie, para recordar cada una de las características de los inmuebles de Shrek.
(2) La imagen de esta postal pertenece al servidor de imágenes www.clipart.com al que está suscrito mi sitio www.inmobiliari.net