Inmodiario

  • OPINIÓN

Alcobendas. Madrid. He estado dos meses y medio fuera de la circulación y sin apenas leer y escribir nada. Así que cuando he vuelto a “estar entre nosotros” tal y como me ha dicho un amigo, he empezado por donde solía, esto es, leyendo por la mañana los recortes de prensa a los que tengo acceso.

¡Qué sorpresa, apenas nada ha cambiado! Los titulares son perfectamente intercambiables por los que se publicaban antes de la Navidad de 2008. Los mismas noticias acerca de cifras de venta en disminución, similares empresas camino del Concurso, idénticas quejas sobre la financiación que otorgan los bancos, parecidas catástrofes en las noticias referidas a los Fondos de Inversión Inmobiliaria, amargas notas sobre cifras del paro, etc. Tras el paréntesis que ha significado para mí estos dos meses y medio, nada de lo publicado parece ser sensiblemente diferente a lo ya impreso antes de ello.

Bien quizás sea que dos meses y medio sea poco tiempo para que la situación haya cambiado, pero me temo que no sea así y que lo que eso signifique sea que la recesión está congelando a nuestro sector. Ya no existe el temporal, ya no hay turbulencias, ya no hay crisis, pero el Sistema que constituye el Mercado ha entrado en Recesión. Ya hemos comentado en postales anteriores que las Crisis terminan siempre en una bifurcación, una de cuyas ramas es la Recuperación y otra es la Recesión. No puede adivinarse a priori qué camino tomará una Crisis pero sí se sabe que los Problemas y las Oportunidades que se padecen y gozan en ellas terminan yéndose posteriormente por uno u otro camino. (A lo que contribuye sensiblemente la manera como hemos reaccionado ante la Crisis.) Y esta vez hemos ido en la mala dirección y desembocado en la segunda opción.

En esta nueva posición, los Sistemas –y entre ellos los económicos- se alojan en posiciones alejadas del Equilibrio anterior en el que vivían y por ello les ocurren muchas cosas inesperadas, pero la primera de todas ellas es que se terminan las grandes alteraciones y solicitaciones típicas de las Crisis y aparecen fenómenos enteramente nuevos tras unos momentos de calma. Y en esto estamos, en la Calma ominosa y opresiva que precede a una nueva situación para el Mercado. En ella, los sistemas económicos, financieros, administrativos, productivos, etc., se están reorganizando sin que podamos predecir cómo terminarán haciéndolo finalmente.

Es muy interesante conocer que en esas posiciones alejadas del Equilibrio, lo que hemos aprendido en estos últimos cuarenta años nos indica que los sistemas alterados, caóticos, se orientan hacia atractores nuevos en torno a los cuales se organizan para dar lugar a situaciones y estructuras muy diferentes de las que ocupaban y tenían antes de entrar en la Crisis. Y otra no menos interesante es que en esas situaciones los sucesos que ocurrirán no pueden predecirse. Y también, que la trascendencia de los hechos futuros no pueden derivarse de la importancia de su naturaleza actual, comprobándose que, por el contrario, algunos hechos estadísticamente irrelevantes ahora, pueden desencadenar hechos futuros de gran importancia.

Sobre esta nueva situación del Mercado en tiempos impredecibles, caóticos, alterados, seguiremos hablando en próximas postales.

(1) La imagen de esta postal pertenece al servidor de imágenes www.clipart.com que está suscrito mi sitio  www.inmobiliari.net

Miguel Villarroya Martín /     info@inmobiliari.net