Inmodiario

Nuestro hogar es el espacio en el que dormimos, crecemos, convivimos y amamos y, en definitiva, donde transcurre gran parte de nuestra vida. Aunque no existe la fórmula de la casa perfecta, porque cada uno de nosotros la definiríamos de forma distinta, sí que existen algunas características que todos podríamos coincidir en desear.

Todos querríamos que nuestras casas reunieran cualidades como un aire saludable, una temperatura agradable, una buena iluminación e insonorización, que fueran eficientes y también resistentes a los climas más adversos.

Existe un consenso científico sobre el fuerte vínculo que existe entre las condiciones ambientales del hogar con la salud, el bienestar y la productividad de las personas que lo habitan. Las viviendas inadecuadas y los ambientes interiores con, por ejemplo, poca o nula ventilación y problemas de humedad, generan enfermedades y lesiones que podrían prevenirse, como problemas respiratorios, del sistema nervioso, cardiovasculares o cáncer.

Se han identificado 6 características clave que debe tener un hogar para ser saludable, confortable y resiliente.

1. Un aire saludable.

Las concentraciones de contaminantes que existen en el aire son a menudo de entre 2 a 5 veces más altas en los ambientes interiores que en el exterior. Cada espacio de nuestra casa debe tener buena ventilación para evitar la concentración de moho y malos olores. ¿Sabes que respiramos alrededor de 11.000 litros de aire todos los días y que un tercio de todo ese aire está en nuestros dormitorios? Los beneficios de una buena circulación del aire incluyen reducción de dolores de cabeza, disminución de irritaciones en los ojos y disminución en los niveles de ansiedad.

2. Temperaturas agradables.

Los sistemas de calefacción y/o aire acondicionado deben estar regulados a temperaturas equilibradas. Las casas deben ser cálidas en invierno y no demasiadas calurosas en verano. Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), la temperatura de confort térmico en un ambiente sombreado y de actividad "pasiva" (es decir, cuando estamos en casa sin realizar ninguna actividad) oscila entre los 21°C y los 23°C durante el día, mientras que por las noches puede descender hasta los 17°C. Sin embargo, esta temperatura depende de otras variables, como la humedad relativa asociada a nuestra sensación térmica. Esto significa que, a mayor humedad, mayor será la sensación de frío y por ende el confort térmico en esos casos estará por encima del promedio.

Es importante tener en cuenta estas consideraciones sobre la temperatura de confor, porque las enfermedades respiratorias, el asma y afecciones de salud mental se han asociado con la permanencia en viviendas húmedas y frías, que proporcionan el ambiente ideal para la aparición de moho y bacterias dañinas que afectan directamente al ser humano.1

3. Iluminación adecuada y natural.

Un estudio detectó cómo la salud empeoraba en un 50% cuando las personas vivían en hogares oscuros. Dolores de cabeza, insomnio, depresión, Trastorno Afectivo Estacional, cáncer de mama y suicidio estaban entre los efectos que se detectaron.

Tanto si vamos a estudiar, a trabajar, o a realizar cualquier otra actividad, el ambiente en el que nos encontremos debe contar con la iluminación adecuada para que podamos desarrollar esa tarea sin forzar la vista. La iluminación debe ser en lo posible producto de la luz natural, ya que esta clase de luz regula los ritmos circadianos (procesos de cambios físicos, mentales y conductas que siguen un ciclo diario) de nuestro cuerpo y mejora el rendimiento cognitivo del cerebro aumentando la productividad hasta en un 15%.

4. Sin contaminación acústica.

El 65% de los europeos que viven en las principales zonas urbanas están expuestos a peligrosos niveles de contaminación sonora. La contaminación sonora o acústica es un exceso de sonido que altera las condiciones normales de un ambiente y puede llegar a causar enormes daños en la calidad de vida de las personas, ocasionando problemas de estrés, hipertensión, y accidentes cerebrovasculares.

La contaminación acústica es un daño invisible que debemos tener muy en cuenta si queremos crear un hogar saludable para nuestra familia.

5. Una casa y unos electrodomésticos eficientes.

Los edificios son responsables del 40% del consumo mundial de energía, en su mayoría proveniente de los combustibles fósiles. El proceso de extracción y refinación de estos combustibles libera a la atmósfera toneladas de gases de efecto invernadero: los impulsores del actual cambio climático.

Es necesario preparar a los hogares para que puedan garantizar la seguridad de las personas. Debemos asegurar su integridad estructural y dotarlos de eficiencia energética para que puedan aprovechar al máximo recursos. Sistemas de eficiencia energética como aislamientos, ventanas, fachadas, puertas, iluminación, equipos de calefacción y refrigeración, electrodomésticos, bombillas LED, techos verdes e instrumentos de energía renovable como sistemas de paneles solares, baterías o geotérmica, no solo nos prepararán para resistir el cambio climático, sino que, además, contribuirán a mitigarlo rebajando las emisiones.

6. Resiliente

Estos últimos meses, con la COVID - 19 nos hemos dado cuenta de que los hogares desempeñarán un papel más importante si cabe en nuestra vida cotidiana, ya que los utilizamos no solo para vivir, sino también como nuestro lugar de trabajo y de estudio, como zona de descanso e incluso para practicar ejercicio.

Las casas en las que vivimos son nuestro refugio: un lugar en el que debemos sentirnos protegidos y abastecidos. Para alcanzar este objetivo es necesario que nuestros hogares sean resilientes, entendiendo la resiliencia como la capacidad de generar, por lo menos, el 60% de la energía que necesita a través de fuentes de energía renovable. Nuestras casas deben ser capaces de conservar y proporcionar agua potable, alimentos y energía. Entre las muchas soluciones que existen respecto a este punto encontramos huertos, jardines verticales, cubiertas verdes, pilas de combustible, reciclaje de aguas grises o compostadores para el tratamiento parcial de residuos.

La resiliencia también se refiere a la capacidad de resistir a terremotos, huracanes, inundaciones, incendios o fuertes tormentas. Debido al cambio climático, nuestro país se enfrenta cada vez con más frecuencia y con mayor virulencia a tormentas tropicales, incendios, períodos de sequía, inundaciones y fuertes vientos. Gloria, la última tormenta tropical a la que nos tuvimos que enfrentar en enero del 2020, se exacerbó en la costa del levante español. Además de los 13 fallecidos y 4 desaparecidos, muchas personas tuvieron que ser evacuadas o perdieron sus hogares.

La capacidad de hacer frente a estos nuevos fenómenos atmosféricos es también una cualidad que todos deseamos para nuestros hogares y para nuestras familias.

GNE Finance está apoyando a ciudades y regiones en el desarrollo de programas de renovación que puedan asegurar que los hogares cumplen estas características. Mejorar la sostenibilidad, la eficiencia energética y el confort nos permite asegurarnos de que nuestros hogares están preparados para el futuro.

Y, ahora que ya conoces los beneficios de un hogar saludable confortable y resiliente, ¿qué estas esperando para hacerlo realidad?