Inmodiario

Viajar, disfrutar de la playa o alargar las tardes tomando una copa con los amigos son algunos de los planes más apetecibles durante los meses de verano. Sin embargo, también es una buena época para vender nuestra casa en poco tiempo. Pese a que el calor y las vacaciones nos puedan resultar un inconveniente para darle salida a nuestro piso, lo cierto es que muchos compradores aprovechan los días libres para avanzar en la búsqueda de nueva vivienda. Desde el comparador de inmobiliarias HelpMyCash han recopilado algunas de las claves para que este verano vendamos más rápido nuestro inmueble.

Preparar la venta desde el chiringuito

La venta de un piso es una tarea que se puede demorar hasta ocho meses, según estudios de Tinsa. Sin embargo, durante el verano la gestión se puede agilizar, ya que la gente tiene más tiempo para visitar inmuebles. Ahora bien, ¿implica que tengamos que pasarnos todas nuestras vacaciones gestionando este tema? Si somos precavidos, sacaremos tiempo para todo.

Existen algunas herramientas online que nos permitirán vender nuestro piso desde la playa. Hablamos, por ejemplo, de las webs que nos tasan el piso en el momento o de los portales inmobiliarios donde podemos colgar los anuncios. Por no mentar las inmobiliarias online, quienes se pueden encargar de las gestiones que necesitemos a golpe de clic.

El truco, por tanto, es anticipar qué vamos a necesitar y qué tareas podemos realizar desde cualquier sitio. Por ejemplo, antes de irnos a la playa, podemos hacer las fotografías del piso. De esta forma, una vez estemos de vacaciones, las podremos retocar con una aplicación de móvil y subirlas a nuestro anuncio en un portal inmobiliario.

Una casa limpia con toques de verano

Para vender rápido nuestra casa, tendremos que conseguir que el interesado se enamore a primera vista. Obviamente, no es fácil, ya que solo tenemos una oportunidad y, a no ser que el comprador vea algo muy interesante, no volverá a concertar una visita. Pero no es imposible, solo debemos ponernos en su lugar. Es decir, ¿cómo nos gustaría ver nuestro piso si lo fuéramos a visitar por primera vez?

Tener las habitaciones limpias y recogidas es algo imprescindible. De igual forma, tener la cocina y los baños ordenados nos ayudará a lograr una buena primera imagen. Ahora bien, ¿podemos hacer algo más para atrapar rápido a un comprador y no estar todo el verano haciendo visitas?

La decoración es el otro gran punto que debemos tener bajo control. Evitar elementos muy personales o que muestren nuestras ideologías o creencias nos hará ganar puntos. De igual forma, utilizar ropa de cama y cortinas lo más neutras posibles permitirá que los posibles compradores se visualicen con mayor facilidad. Así, los tonos neutros serán nuestros mejores aliados.

Si queremos ir un paso más allá, podemos apostar por algunos detalles en tonos veraniegos (amarillos, azules, corales?) que le den un toque alegre, pero que no recarguen las estancias. De esta forma, la unión de los tonos neutros y los puntos de color nos permitirá mostrar habitaciones más grandes y frescas, algo muy interesante si estamos vendiendo un piso en plena ola de calor.

Programar las visitas con picardía

Con el anuncio de la vivienda publicado en Internet y la casa lista, solo queda programar las visitas. En este punto debemos ser pícaros e intentar quedar con los posibles compradores en las mejores horas del día. A grandes rasgos, estas suelen ser las primeras de la mañana y las últimas de la tarde.

Ahora bien, cada vivienda es un mundo y debemos valorar en qué momentos la podemos lucir más o en cuáles puede mostrar debilidades. Por ejemplo, si no tenemos aire acondicionado y la temperatura es muy elevada a ciertas horas, lo mejor será evitar visitas en el piso durante esa franja. En cambio, si tiene grandes ventanales y hay corrientes de aire, podemos aprovecharlo para potenciar esta ventaja.

Finalmente, no está de más guardarnos un as en la manga. Este es el caso de las terrazas, tan codiciadas en estas fechas. Mostrar un rincón bonito y agradable puede ser clave para enamorar a un comprador. Así, acabar la visita en este espacio y permitir que se sienten y se visualicen puede ser definitivo para conquistarles.

En definitiva, nosotros mejor que nadie sabemos cuáles son los puntos fuertes de nuestra casa, con lo que debemos intentar potenciarlos para encontrarle nuevo dueño a la vivienda. Y un consejo final: si queremos vender en verano, no nos debemos olvidar de airear bien la casa antes de realizar visitas y tener agua fría en la nevera.